Está imponente obra de arquitectura ecléctica, fue levantada a principios del siglo XX.

El Palacio Postal o la Quinta Casa de Correos es uno de los edificios más emblemáticos y símbolo del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Esta imponente obra de arquitectura ecléctica fue levantada a comienzos del siglo XX como uno de los símbolos del porfiriato (relativo al periodo presidencial de Porfirio Díaz) que mostraban el desarrollo y progreso de los mexicanos que se había alcanzado en ese momento.

Para el año de 1902, se dio inicio a la construcción de la nueva sede de la Dirección General de Correos, siendo necesaria su reubicación debido a la importancia y al volumen de correspondencia que ya para aquellos tiempos manejaba el servicio postal de México.

Es importante señalar que lleva el nombre de Quinta Casa de Correos debido a que el inmueble es la quinta sede del correo mexicano.

La primera se ubicó a espaldas del Palacio Nacional, entre las calles de Correo Mayor y La Soledad durando en este lugar de enero de 1621 a junio de 1765; de junio de 1765 a octubre de 1788 se cambia a la segunda sede, la cual estuvo ubicada en la actual Calle de Guatemala; la tercera sede se ubicó en la Calle de San Francisco (hoy el número 33 de la Calle Francisco I. Madero) de octubre de 1788 hasta el 2 de mayo de 1852; y la cuarta sede se encontraba en un espacio anexo de la Casa de Moneda, en la Calle de Moneda, del 3 de febrero de 1852 al 16 de febrero de 1907.

De arquitectura ecléctica, consta el edificio de cuatro niveles. Destaca el exterior del edificio trabajado en Cantera de Chiluca, donde es posible admirar la exquisita combinación de elementos pertenecientes al estilo gótico isabelino con arcos mixtilíneos, columnas entorchadas, cresterías floridas y una arcada coronando la parte superior de la fachada, utiliza varios elementos de la casa de los Abarca.

La fachada principal en pan-coupé (es decir, que cuenta con un chaflán en la esquina, visto en planta), muestra en su último nivel un reloj de manufactura alemana.

El interior es espléndido. Las columnas del interior que recubren la estructura de hierro que sostiene al edificio, se encuentran cubiertas en su totalidad con la técnica de la escayola.

Destaca la señorial escalinata del hall principal realizada con mármoles mexicanos y herrería de bronce bellamente trabajada por la Fondería Pignone de Florencia, quienes también realizaron los detalles de los pórticos, las ventanillas, las gárgolas y farolas del exterior y demás trabajos realizados en bronce en el interior.

El remate del cubo de dicho hall se encuentra cubierto por un enorme domo de cristal emplomado transparente diseñado por Boari.

Destacan también los escudos que coronan los remates de la arquería interior del tercer piso, en donde se exhiben los escudos de los países que formaban parte de la Unión Postal Universal a comienzos del siglo XX.

Fue declarado monumento artístico el 4 de mayo de 1987. 

@cronicabanqueta

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