Lo más emocionante era su túnel, que media más de 50 metros y era totalmente oscuro.


En 1960 fue el auge de los grandes trenes escénicos, pues Ferrocarriles Nacionales de México promocionaba recorridos turísticos. Y Chapultepec no era la excepción, y tuvo su primer Ferrocarril Escénico, una gran estación, ubicada dentro de la primera sección, a unos pasos de la entrada del zoológico, de estilo Art Decó, que aún se conserva el arco. En él se leía la frase: Ferrocarril Infantil de Chapultepec.

Y era una visita obligada que recorría distintas zonas del Bosque, tocando su campana que anunciaba su llegada o salida de la estación. Lo más emocionante era su túnel, que media más de 50 metros y era totalmente oscuro.

Duro cinco décadas la tradición, con un sonido exacto a una locomotora de vapor, que sobre los rieles de madera circulaba, con un vaivén idéntico al tren que alguna vez vimos y conocimos.

Un tren en un principio, con 5 carros de pasajeros, llamados vagones, hasta crecer a 10 vagones, con una capacidad para 80 adultos o 120 niños, donde los sábados y domingos eran los días de mayor demanda.

Largas las filas eran, para poder entrar y subirse, a un recorrido de 9 minutos, viendo a los animales, las fuentes, las personas y un mural con las figuras de las canciones de Cri-Cri Tiempos inolvidables, tiempos que no volverán, pero que recordamos y que están presentes en nuestras mentes.

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