Al comienzo de la cuarentena, el aumento de peso era un chiste, pero las personas comienzan a darse cuenta de que el aumento de tallas durante el confinamiento es una realidad.


Al principio se ganaron algunos kilos debido a factores como la reducción de actividad física diaria en combinación con el exceso de tiempo libre, la ingesta de grasas saturadas, ‘alimentos chatarra’ y el sedentarismo – todo esto en una ya alarmante realidad en la sociedad mexicana donde patologías como la diabetes, hipertensión y problemas cardiovasculares se encuentran entre las primeras causas de mortalidad anual en el país de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Pero también existen otros hábitos que son importantes identificar y entender para así, poder actuar en torno a este fenómeno antes de que traiga consigo complicaciones más severas que un simple aumento de talla. Las rutinas del día a día ayudaban a mantener hábitos alimenticios, sino saludables, si estables al momento te tener una cierta ración alimentaria.

Trabajar desde la casa también influye las ganas de comer, ya que al estar fuera de la casa queda mas fácil ignorar antojos. El estado emocional es otro factor, y las ganas de comer por estrés, tristeza, o aburrimiento causan que las personas coman sin pensar.

Ante este panorama aquí una recomendaciones que pueden ayudar a regresar a la normalidad en cuanto a la alimentación.

1. OLVÍDATE DE LA PÉRDIDA DE PESO

Establecer objetivos realistas y concentrarse en mantener su mismo peso durante la pandemia. Se recomienda establecer metas pequeñas como agregar una porción de frutas o vegetales a cada comida

2. PIENSA EN LA PENALIDAD

Durante este tiempo, es especialmente importante comer alimentos saludables que puedan estimular su sistema inmunológico, como proteínas magras y frutas y verduras ricas en antioxidantes.

3. RENUNCIAR A LA MENTALIDAD DE TODO O NADA

Con frecuencia se eligen los alimentos menos ideales con una declaración de que se comenzará la dieta perfecta mañana o el próximo lunes. Por supuesto, no existe una dieta «perfecta», en cambio se debe procurar hacer la mejor elección para la próxima comida.

4. NO INTENTES COMPENSAR LOS DÍAS LIBRES

Después de un día de refrigerios, uno puede sentir la tentación de reducir las calorías al día siguiente para equilibrar las cosas. Saltarse el desayuno y tomar yogur para el almuerzo solo lo dejará hambriento, y lo preparará para comer dulces nuevamente.

5. CONCRÉNTRATE EN TU COMIDA

Es sorprendentemente fácil terminar una bolsa de papas fritas cuando nos distraemos. Intente evitar almorzar frente a su computadora portátil o comer bocadillos mientras mira televisión.

6. PRACTICA DE AUTOCOMPASIÓN

Siempre es importante ser amable con si mismo, y mas que nunca frente una crisis de salud global. En la actualidad existen una serie de factores que están llevando a las personas a desviarse de una alimentación saludable provocando angustia por el aumento de peso.

Preocuparse por el conteo de calorías y carbohidratos que tiene la comida no es lo más recomendable, es más efectivo prestar atención a lo que se come, notar el sabor, el olor y la textura de lo que se esta ingiriendo; tomarse el tiempo de poner la comida en un tazón o plato para ayudar a visualizar la porción de alimento, así como sentarse a la mesa lograr crear una conciencia de la alimentación.

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