Por primera vez, este estadio mundialista fue una de las 25 sedes de la capital y el aledaño Estado de México, donde más de 82,500 jóvenes se inscribieron.


Una pandemia global que ha dejado a su paso cientos de miles de muertos motivó que, más de tres décadas después, México volviera a disponer de uno de sus monumentales recintos deportivos para que miles de bachilleres hicieran exámenes de admisión de una de las universidades más grandes de la región, la UNAM.

Desde muy temprano y pese al frío, decenas de aspirantes con mascarillas, caretas y chaquetas empezaron a llegar el miércoles al Estadio Olímpico Universitario en Ciudad de México portando sólo lápices, gomas de borrar y la esperanza de quedar entre el menos de 10% que, en promedio, obtiene un cupo cada año.

Por primera vez, este estadio mundialista fue una de las 25 sedes de la capital y el aledaño Estado de México, donde más de 82,500 jóvenes se inscribieron para presentar en punto de las 9.00 hora local la prueba de selección para licenciaturas en 129 carreras que abarcan desde Pedagogía hasta Medicina.

Entre 1969 y 1987, la máxima casa de estudios mexicana, la UNAM, ya había utilizado el Estadio Azteca -el más grande del país- para hacer exámenes de admisión a nivel medio y superior.

La prueba de este año estaba prevista inicialmente entre el 22 de julio y el 2 de agosto, pero se pospuso por el brote de coronavirus.

“Fue un poco incómodo la verdad, pero estuvo muy bien todo, se organizaron bien”, dijo al salir del estadio olímpico María Fernanda Bonilla, de 17 años, que desea estudiar Medicina y usaba cubrebocas y una careta sobre sus lentes.

El complejo deportivo, con capacidad para casi 60,000 espectadores y donde juega el equipo de Pumas UNAM, fue sede principal de los Juegos Olímpicos de 1968 y uno de los estadios durante el Mundial de Fútbol de 1986.

Aunque las videollamadas han sustituido gran parte de las actividades de estudiantes y trabajadores en la “nueva normalidad”, algo tan codiciado como una licenciatura en la Universidad Nacional Autónoma de México obligó a que, pese al temor al coronavirus, las gradas se convirtieran en pupitres.

“Realmente siento que las medidas fueron muy precarias, ya que, a pesar de que tal vez aquí (afuera) tomábamos nuestra sana distancia, pues allá dentro estábamos todos juntos”, comentó al terminar su examen Casandra Castro, de 19 años, que por segunda vez aplicó para cursar la carrera de Veterinaria.

A las afueras del recinto no se percibieron aglomeraciones durante la llegada y salida de los bachilleres, quienes procuraban mantener un metro de distancia en las filas.

La UNAM informó el martes que habían concluido los trabajos de higiene en las 25 sedes habilitadas para el miércoles y jueves.

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