El representante de la iglesia católica pidió evitar tensiones en el panorama mundial


El Papa Francisco se mostró hoy “profundamente preocupado” por el impacto de la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de trasladar la embajada de su país en Israel de Tel Aviv a Jerusalén y pidió evitar nuevas tensiones a un panorama mundial ya convulsionado.

Al término de su audiencia pública semanal, ante más de ocho mil personas congregadas en el Aula Pablo VI del Vaticano, el pontífice advirtió que “no puede callar” su preocupación y lanzó un “insistente llamado” a que todos respeten el estatuto de la ciudad establecido por varias resoluciones de las Naciones Unidas.

“Jerusalén es una ciudad única, sagrada para los judíos, los cristianos y los musulmanes, que en ella veneran los lugares santos de las respectivas religiones, y tiene una vocación especial a la paz”, advirtió, hablando en italiano.
Aseguró que reza porque tal identidad “sea preservada y reforzada” en beneficio de la Tierra Santa, de Medio Oriente y del mundo entero.

“(Deseo) que prevalezcan la sabiduría y la prudencia, para evitar agregar nuevos elementos de tensión en un panorama mundial ya convulsionado y marcado por tantos crueles conflictos”, apuntó, sin mencionar explícitamente al mandatario estadunidense.

La determinación de Trump de reconocer a Jerusalén como capital de Israel, que será oficializada este miércoles, fue recibida por la convocatoria a “tres días de ira” lanzada por las fuerzas palestinas e islámicas.
La tarde del martes, el Papa Francisco habló por teléfono con el presidente palestino, Mahmud Abbas.

Según explicó el portavoz del Vaticano, Greg Burke, la llamada tuvo lugar por iniciativa del mandatario, quien sostuvo una serie de contactos a nivel internacional luego que Trump le comunicó su intención de mover la embajada.

Este día, antes de su audiencia pública, el Papa recibió en privado a los asistentes en una reunión del Comité Permanente para el Diálogo con Personalidades Religiosas de Palestina, promovida por el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso del Vaticano.

El encuentro tuvo lugar en una sala del Aula Pablo VI y entre los participantes destacó May Al-Kaila, embajadora palestina en Italia. La sala de prensa vaticana, al informar del encuentro, se refirió a varias personas como funcionarios del “Estado palestino”.

En sus palabras de saludo, el líder católico destacó que la Tierra Santa es, para los cristianos, la “tierra por excelencia del diálogo entre Dios y la humanidad”.

Advirtió que la condición primaria para el diálogo es el respeto recíproco y, al mismo tiempo, el reconocer a todas las personas, donde se encuentren y con sus derechos.

“Del diálogo surge un mayor conocimiento recíproco, una mayor estima recíproca y una colaboración para la consecución del bien común y por una acción sinérgica hacia las personas necesitadas, garantizándoles toda la asistencia necesaria”, indicó.

“Estoy consciente de la atención que las autoridades del Estado de Palestina, en particular el presidente Mahmud Abbas, tienen hacia la comunidad cristiana, reconociendo su lugar y su rol en la sociedad palestina”, añadió el pontífice.

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