Los conservacionistas alegan que es un desastre ecológico sin precendentes.


Se desconoce la causa de esta muerte masiva, descrita por los científicos como ‘desastre de conservación’, aunque no se descarta el envenenamiento o que hayan sido víctimas de algún patógeno desconocido.

Más de 300 elefantes han sido encontrados muertos en Botswana. Las autoridades investigan las causas de tamaña catástrofe ecológica. Muchos de los elefantes fueron encontrados muertos cerca de charcas, pozas o fuentes de agua, lo que hace sospechar acerca de un posible envenenamiento. Los conservacionistas alegan que es un desastre ecológico sin precendentes.

Los expertos alertan de que el número total de cadáveres podría ser incluso más alto, incluso 400, pues los restos son difíciles de detectar. El cadáver de un elefante yace entre unos arbustos del delta del Okavango, en Botswana. Se calcula que cerca del 10% de todos los elefantes del país habitan en esta región africana. Más de 350 elefantes han aparecido muertos en el delta del Okavango, en el norte de Botswana, en un misterioso episodio catalogado como un ‘desastre de conservación’ por la comunidad científica, según ha informado el diario británico The Guardian.

Se trata de la segunda muerte masiva de probóscidos en la misma zona, según han declarado distintas organizaciones conservacionistas que ya informaron de la detección de 169 cadáveres de elefantes durante el mes de marzo, un número que en junio ya se había duplicado. «Esta es una continuación del primer desastre», explica Niall McCann, de National Park Rescue, la ONG que obtuvo las fotografías y denunció el caso, en una entrevista a National Geographic España. Las causas de este acontecimiento son todavía un misterio, pues el Gobierno de Botswana todavía no ha analizado las muestras de los animales -algo muy criticado por los conservacionistas-, por lo que hasta la fecha no se dispone de información suficiente sobre lo ocurrido.

Las autoridades el país, que afirman querer asegurarse primero que la investigación no ponga en peligro la salud humana, barajan el envenenamiento o la existencia de algún patógeno desconocido como posibles causas de tamaña catástrofe ambiental. «Nos enfrentamos a un hecho sin precedentes -afirma Niall McCann-.

Hemos visto muertes masivas por ántrax o cianuro, pero no de esta escala. Hemos visto cómo la sequía segaba la vida de cientos de ejemplares hace décadas, pero nunca habíamos detectado una mortalidad tan elevada en tan poco tiempo. Que todavía no sepamos la causa lo convierte en un hecho todavía más preocupante».

POSIBLE ENVENAMIENTO

Según el rotativo británico, fuentes locales aseguran haber visto a los elefantes caminando el círculos, lo que podría denotar la presencia de algún tipo de discapacidad neurológica.

Según informan fuentes oficiales, se han encontrado animales de todas las edades y distintos sexos, por lo que se descarta algún tipo de matanza selectiva. Los conservacionistas alegan además que el número total de cadáveres podría ser incluso más alto, pues los restos son difíciles de detectar. El propio McCann explica a National Geographic España que podríamos estar hablando de más de 400.

Las autoridades del país y algunas organizaciones medioambientalistas que trabajan en este terrritorio barajaban en un principio que la muerte masiva se hubiera debido a la intoxicación por cianuro, una técnica utilizada por cazadores furtivos de Zimbabwe.

Sin embargo, fuentes locales informaron que los carroñeros no parecen estar muriendo al mismo ritmo que los elefantes, por lo que es poco probable que hayan sido envenenados de forma deliberada. «Existen tres posibilidades: algún patógeno desconocido, una toxina natural o un veneno utilizadopor los cazadores furtivos -apunta McCann-. De momento no podemos descartar nada, aunque lo que es muy extraño es que solo afecte a los elefantes».

Sea como fuere, la causa de muerte no podrá detectarse hasta que no estén listos los análisis correspondientes, y esto es algo que todavía puede tardar, habida cuenta las dificultades del terreno y las restricciones como consecuencia de la COVID-19.

OASIS DE FAUNA SALVAJE

El delta del Okavango cubre una superficie de entre 15.000 y 22.000 km2 en el norte del país.

La región, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es un oasis de fauna, un refugio para elefantes, hipopótamos, cocodrilos y licaones; kobs rojos, sitatungas y otros antílopes de humedal; facóqueros y búfalos, leones y cebras, y una avifauna diversa y abundante que atrae cada año a miles de turistas y mueve cientos de millones de dólares al año.

Se calcula que cerca del 10% de todos los elefantes del país habitan en esta región, que a suvez se cree que atesora una sexta parte de la población mundial de estos probóscidos durante la estación seca. Los elefantes son precisamente son un polo de atracción para los turistas, hasta el punto que abarcan cerca del 10 y 12% del PIB del país.

«[La muerte masiva de elefantes] podría tener graves consecuencias para el turismo de la región, el segundo sector que más contribuye al PIB de Botswana después del comercio de diamantes», afirma McCann, quien alerta de las graves recpersuciones económicas que acarreará esta tragedia ecológica.

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