La portavoz de Alexei Navalny confirmó el sábado que el líder opositor ruso falleció en una colonia penal remota en el Ártico y apuntó que fue “asesinado” y que por el momento se desconoce dónde está su cadáver.

La nota oficial entregada a la madre del opositor afirmaba que murió a las 14:17 horas del viernes, dijo Kira Yarmysh. Un empleado de la colonia penitenciaria dijo que el cuerpo fue trasladado a la cercana ciudad de Salekhard como parte de una investigación sobre el deceso, agregó la portavoz, que exigió que se entregue a la familia.

Cuando un abogado y la madre de Navalny acudieron a la morgue de Salekhard, el recinto estaba cerrado, indicó el equipo del opositor en su canal de Telegram. El abogado llamó a la morgue y le dijeron que el cadáver no se encontraba allí, apuntaron.

“Exigimos que el cuerpo de Alexei Navalny sea entregado a su familia de inmediato”, escribió Yarmysh en X, antes Twitter. La causa y las circunstancias del deceso siguen sin estar claras.

Según el reporte del Servicio Penitenciario Federal, Navalny, de 47 años, se sintió indispuesto tras un paseo el viernes y perdió el conocimiento en la colonia penal de la localidad de Kharp, en la región de Yamalo-Nenets, a unos 1.900 kilómetros (1.200 millas) al noreste de Moscú. La ambulancia que llegó al centro no pudo reanimarlo y la causa de la muerte aún se “está estableciendo”, añadió.

Maria Pevchikh, que está al frente de la junta directiva de la Fundación Anticorrupción de Navalny, afirmó que el líder opositor “vivirá para siempre en millones de corazones”.

“Navalny fue asesinado. No sabemos cómo seguiremos adelante, pero juntos, pensaremos en algo”, dijo en X.

Las detenciones continuaron el sábado luego de que más de 100 personas fueron detenidas en varias ciudades del país en la víspera cuando acudieron a depositar flores en memoria de Navalny en monumentos dedicados a las víctimas de las purgas de la época soviética, según OVD-Info, un grupo que monitorea la represión política en Rusia.

Los tributos fueron retirados durante la noche, pero la gente siguió colocando flores el sábado. En Moscú, un grupo numeroso coreó “vergüenza” mientras la policía sacaba a una mujer que gritaba de entre la multitud, según un video compartido en redes sociales.

Más de 10 personas fueron arrestadas en un monumento conmemorativo en San Petersburgo, incluyendo un cura que oficiaba una misa por Navalny allí.

En otras ciudades del país, la policía acordonó algunos de los lugares donde se realizaban los homenajes y los agentes fotografiaban a los asistentes y anotaban sus datos personales en una clara maniobra de intimidación.

Navalny estaba en prisión desde enero de 2021, cuando regresó a Moscú tras recuperarse en Alemania de un envenenamiento con una sustancia neurotóxica del que culpó al Kremlin. Desde entonces, recibió tres sentencias de prisión que rechazó alegando que respondían a motivaciones políticas. y cumplía una pena de 19 años por extremismo.

Tras la última sentencia en su contra, Navalny dijo que entendía que estaba “cumpliendo una cadena perpetua, que se mide por la duración de mi vida o por la duración (…) de este régimen”.

La noticia del deceso de Navalny se produce a menos de un mes de las elecciones en la que, casi con toda seguridad, Putin saldrá elegido para otro mandato de seis años.

Muestra “que la sentencia a la oposición en Rusia no es simplemente la cárcel, sino la muerte”, afirmó Nigel Gould-Davies, exembajador de Reino Unido en Bielorrusia y experto en Rusia y Eurasia en el Instituto Internacional de Estadios Estratégicos de Londres.

Horas después de conocerse su muerte, su esposa, Yulia Navalnaya, hizo una dramática aparición en una conferencia de seguridad en Alemania a la que asistían numerosos líderes mundiales.

Dijo que consideró cancelar su participación, “pero entonces pensé en lo que habría hecho Alexei en mi lugar. Y estoy segura de que él estaría aquí”, y añadió que no estaba segura de poder creer las noticias procedentes de fuentes oficiales rusas.

“Pero si esto es cierto, quiero que Putin y todos los que rodean a Putin, los amigos de Putin, su gobierno, sepan que tendrán que asumir la responsabilidad de lo que le hicieron a nuestro país, a mi familia y a mi esposo. Y ese día llegará muy pronto”, afirmó Navalnaya.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo que Washington no sabe exactamente qué sucedió, “pero no hay duda de que la muerte de Navalny fue consecuencia de algo que hicieron Putin y sus matones”.

El malestar que despertó el suceso entre los líderes mundiales enojó al Kremlin y el portavoz de Putin, Dmitry Peskov, dijo que era “inadmisible e indignante”, añadiendo que los médicos no han ofrecido su dictamen sobre la causa de la muerte del opositor.

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Foto: Especial
Vía: AP

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