Las familias deben ser las promotoras de la cultura del encuentro y de la paz en sociedad, señaló Livia Bastos Andrade, profesora investigadora de la Facultad de Filosofía de la UPAEP.

La pandemia de Covid19 ha tenido efectos negativos en las familias. Causó muchos duelos y pérdida de paz que derivaron en violencia, divorcios o incremento de casos de bulliyng en las escuelas.

Livia Bastos Andrade, profesora investigadora de la Facultad de Filosofía de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), dijo que hubo familias con poca resiliencia donde se agudizaron problemas sin resolver.

Señaló que la pandemia trajo desafíos y estrés. También se acumularon pérdidas sobre pérdidas: desempleo, problemas económicos, muertes de familiares, enfermedad que se tuvo que atender en medio de la falta de dinero.

A esto se sumó la inseguridad y otros factores externos que provocan temor a salir y estar en el exterior.

En el caso de las escuelas, señaló que la violencia entre estudiante, o de estudiantes hacia maestros y viceversa, es un reflejo de la violencia que hay en las familias, de ahí la necesidad de pacificar las relaciones entre padres e hijo.

Ante este cúmulo de problemas que arrastran las familias en este periodo postpandemia, la académica sugirió «nadar en contracorriente» si hay problemas en la familia, hacer un esfuerzo para reconstruir los vínculos  y generar nuevas dinámicas que permitan pacificar el entorno del hogar. 



Trabajar en la construcción de relaciones sin violencia, es posible, se debe trabajar por la generación de relaciones sanas dentro de la familia, por fomentar el respeto, el diálogo, “que la familia sea el lugar en donde uno está feliz por pertenecer a ella, estar orgulloso de sus raíces, que el hogar sea sinónimo de seguridad, que el hogar sea un puerto seguro al que se puede llegar”, mencionó.

También comentó que la construcción de la paz es un tema importante, urgente de atender. Todas las sociedades pueden observar las situaciones de violencia y que muchas personas son limitadas en su vida cotidiana, por las pérdidas de familiares a causa de situaciones de violencia, las encontramos en las primeras páginas de los periódicos, todos los días.

Para vivir en paz, no basta vencer lo negativo, no basta vencer la violencia, es importante crecer, avanzar hacia la cultura del encuentro, hacia la cultura de la solidaridad y hacia la cultura de la responsabilidad social, sentenció 

Enfatizó, “el amor es más que un sentimiento, el amor auténtico no es mera pasión, es cuidado, es preocupación por el otro, es estimularlo para que salga adelante”.

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