México es una nación fascinante. Cada año, más de 45 millones de personas la visitan —según datos del 2024— atraídos por sus playas, sus valles, sus montañas, sus sabores y, por supuesto, por la riqueza de su historia. En esta tierra vibrante, las ciudades Patrimonio Mundial son joyas que resplandecen por su legado virreinal y su protagonismo en los grandes momentos de la historia nacional. Hoy comenzamos un viaje por ellas, y el punto de partida es Querétaro.
Dicen que Querétaro es la palabra más bonita del español. Su origen se atribuye a un vocablo otomí que significa “lugar del gran juego de pelota”, aunque también hay quienes afirman que quiere decir “lugar de la gran ciudad”. Lo cierto es que Santiago de Querétaro —su nombre oficial— es mucho más que un nombre hermoso: es una ciudad que ha sido testigo y protagonista de episodios clave de México.
Fue aquí donde, en 1810, se gestó la Conspiración de Querétaro, el movimiento que encendería la chispa de la Independencia. Más adelante, en 1867, sería también el escenario de la caída del imperio de Maximiliano de Habsburgo. Y en 1917, albergó el Congreso Constituyente que promulgó la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, aún vigente.
Pero Querétaro no vive solo de su pasado. Hoy es un centro económico, industrial y aeronáutico en pleno auge, y al mismo tiempo, conserva su encanto virreinal con calles empedradas, templos barrocos y plazas llenas de vida. El acueducto, con sus 74 arcos imponentes, es su símbolo y una de las postales más conocidas del país.
Entre los lugares a visitar están el Templo de San Francisco, el Jardín Zenea, y el Teatro de la República, donde se firmó la Constitución de 1917. También vale la pena visitar el Templo de Santa Rosa de Viterbo, una joya del barroco mexicano, y el Convento de la Santa Cruz, con su célebre árbol de espinas en forma de cruz.
La oferta museística es amplia: el Museo de la Ciudad, en el antiguo convento de las Capuchinas, ofrece una agenda vibrante de arte contemporáneo y exposiciones culturales.
El Museo de Arte de Querétaro, ubicado en otro exconvento, es una verdadera joya para los amantes del arte novohispano.
Y, claro, como buen destino mexicano, Querétaro se saborea. Su gastronomía local ofrece delicias como las enchiladas queretanas, las pacholas (una especie de albóndiga aplanada), las gorditas de migaja y la tradicional lengua mechada. ¡Puro sabor del Bajío!
Querétaro es, sin duda, una ciudad que lo tiene todo: historia, arquitectura, cultura, sabor y modernidad. Una parada obligada para quien quiere descubrir la esencia de México.
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