María Fernanda Rodríguez Alonso tiene 25 años, y este sábado 8 de octubre se cumplen siete meses de que Juan Manuel “N” le arrebató de sus brazos a su hija Isabella, cuando tenía 8 días de nacida. Su agresor vicario fue apoyado por su madre, Juana “N”, cuya familia se dedica a transportar indocumentados a Estados Unidos.

El 7 de octubre de 2022, María de Lourdes Alonso Tamayo, de 47 años, madre de María Fernanda, presentó una denuncia ante el ministerio público de Tepeaca por las constantes amenazas que recibe a través de mensajes de WhatsApp, desde mediados de agosto, por parte de Juan Manuel “N”, quien le envía fotos en las que porta armas de fuego y además de que le advierte que nunca volverán a ver a Isabella.

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María Fernanda Rodríguez Alonso y María de Lourdes Alonso Tamayo, madre e hija, necesitan medidas de protección para evitar que les arrebaten la vida y aunque la Fiscalía General del Estado (FGE) solicitó que la policía municipal de Tepeaca realice rondines contantes en el domicilio de estas mujeres y que les presente un informe semanal, ellas viven con pánico.

María Fernanda llora por no saber dónde está su bebé. En ratos piensa que ya se la llevaron a Estados Unidos., Juan Manuel le dijo que “si no dejaba sus chingaderas de denuncias” la sacaría del país, o la mataría a ella, o que desaparecería a su hermano menor de 16 años.



Esta joven madre también teme por la vida de sus otros dos hijos, una niña de nueve y un niño de ocho años, producto de una relación anterior y quienes vivían con su abuela materna para evitar ver la violencia con la que era tratada por Juan Manuel, quien se dedica a la elaboración de tabiques.

María de Lourdes aún llora la muerte de su hijo Issac Rodríguez Alonso, el joven de 23 años que vendía dulces afuera de la catedral de Puebla los fines de semana, para poder estudiar contabilidad en la BUAP. El 3 de enero de este año el cáncer de estómago le ganó la batalla.

Estas mujeres además viven una severa crisis económica debido a que María Fernanda acaba de salir del albergue de víctimas de delitos de la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas (CEEAVI), en dónde estuvo cuatro meses con sus dos menores hijos, debido a que en cuanto denunció a su agresor y a la madre de este por violencia familiar y sustracción de menores la amenazaron de muerte.

Ella y sus hijos ahora viven un encierro total. Ni ella puede trabajar, ni los niños asistir a la escuela por temor de encontrarse en la calle a Juan Manuel o a Juana, además de que María de Lourdes, quien era el sostén de la casa con la venta de tamales, está enferma, la hipertensión y heridas que no cicatrizan, por posible diabetes, se han apoderado de su cuerpo.



8 de marzo, día inolvidable para María Fernanda

El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer y mientras muchas reivindicábamos la lucha por una vida libre de violencia, María Fernanda sufría la agresión más atroz que puede vivir una mujer, le arrebataron a su bebé recién nacida.

La noche del pasado 8 de marzo DE 2022, esta mujer tuvo que amarrarse los pechos para que de ellos dejara de brotar leche. Derramaba tantas lágrimas que su cuerpo se marchitó de puro dolor.

Eran las 2.30 de la tarde cuando ella se encontraba en casa de su mamá con sus dos hijos que vivían en esa casa. Había llevado a Isabella, que nació el pasado 27 de febrero, a conocer a sus hermanitos.

Un fuerte toquido en la puerta anunció la desgracia. María de Lourdes abrió la puerta, eran Juan Manuel y Juana quienes por la fuerza se llevaron a la bebé con el argumento de que María Fernanda no avisó que saldría a la calle con la recién nacida.

Al día siguiente María Fernanda suplicó a Juan Manuel que la dejara entrar a la casa donde vivía con él. Se percató que la noche del 8 de marzo mientras ella amarraba sus pechos para cortar la leche materna, el padre de su hija y su suegra hicieron una fogata en dónde quemaron toda su ropa.

Durante dos semanas María Fernanda ocupó vestidos que le dio su suegra y en silencio estuvo ideando la forma de escapar, así que solicitó permiso de visitar a su otra hija que cumplía años el 21 de marzo, pero Juan Manuel la corrió.

“Me dijo que si no me largaba me iba a matar. Otra vez llegó su madre y me quitó a la niña y se la llevó mientras me insultaban. Escuché a mi hija llorando del otro lado de la puerta y me fui por miedo. De verdad me iba a matar, así que me fui caminado sin nada en mis manos. Ese día empezó el tormento porque denuncie ante las autoridades.

Aquí en Tepeaca no me hicieron caso, así que contacté a las activistas del Frente Nacional Contra la Violencia Vicaria y Cam Cai, llegué a las puertas de la Fiscalía de Puebla el 11 de mayo. Después de eso me llevaron a un albergue de seguridad con mis dos hijos. Ahí estuve cuatro meses, hoy me arrepiento porque no ha avanzado la búsqueda de mi bebé, además sigo temiendo por mi vida y la de mi familia”, contó a Urbano.


Urge ayuda económica 

María Fernanda llora del otro lado de la línea telefónica y me dice que Juan Manuel la está castigando “no me quise doblegar, quiere que quite la denuncia, pero no lo haré”.


El 11 de mayo que María Fernanda y que otras mujeres que también sufren violencia vicaria se manifestaron frente a la FGE para que este tipo de violencia se considerara un delito (que se tipificó el 15 de julio), Urbano Noticias platicó con ella.

Después esta mujer y las demás integrantes de las colectivas Frente Nacional Contra la Violencia Vicaria y Cam Cai, fueron recibidas por diputadas locales como Aurora Sierra y Mónica Silva, quienes mantienen el compromiso de que sea una realidad que los violentadores vicarios vayan a la cárcel.

María Fernanda necesita ayuda urgentemente. No tiene forma de ganarse la vida con dignidad, su madre está enferma y los pocos pesos que le dan por ayudar a la siembra de campos no es suficiente para comprar alimentos y medicamentos para su madre. Si deseas ayudarla aquí está un número de cuenta para depositar: 4217 4700 9664 3156, tarjeta Spin de OXXO.

El 7 de octubre,  para ir al MP de Tepeaca, María Fernanda y María de Lourdes caminaron cerca de una hora para llegar a las oficinas de la FGE en Tepeaca, tenían los bolsillos vacíos pero el corazón lleno de esperanza de que pronto puedan tener a Isabella de regreso con ellas y que el juez que lleva el caso deje de posponer las audiencias. ¡Justicia para María Fernanda, María de Lourdes y para Isabella!