En sus 39 años de vida, Ivonne Daniela Flores Mustre pasó 24 de ellos violentada en todas las formas posibles por David, su expareja, un francés que conoció en París a los 15 años. La agresión física, verbal, económica y sexual que logró superar hace cuatro años se ha convertido ahora en violencia vicaria. Desde 2018 David se llevó a Nelli, la hija de ambos, por entonces de cuatro años.

Actualmente Nelli tiene 8 años y se reúne con Ivonne cada sábado de 10 de la mañana a una de la tarde, en una sala del Centro de Convivencia Familiar de Ciudad Judicial. Fue la abogada feminista Cecilia Monzón, -víctima de feminicidio en mayo pasado- quien logró que madre e hija pudieran reunirse desde finales de 2021.

Monzón demostró que la jueza del Segundo Juzgado de lo Familiar, María de los Ángeles Muñoz Cortés, estaba actuando a favor del violentador vicario, quien goza de una situación económica favorable a través de actividades ilícitas, según narró Ivonne Daniela.



Muñoz Cortés fue removida a Juicios de Oralidad, en su lugar quedó el juez Julio Vargas Domínguez, quien tarde o temprano tendrá que devolver la guardia y custodia de la menor a su madre, una de las fundadoras de la Colectiva de Amorosas Madres Contra la Violencia Vicaria Cam-Cai, impulsoras de la Ley Vicaria.

Cecilia Monzón también logró que se cerrara una carpeta de investigación en dónde se le acusaba a esta madre de haber permitido un abuso sexual a su hija. No había pruebas y Monzón armó un expediente que comprobaba con exámenes psicológicos que la pequeña no había sido atacada sexualmente.

A principios de 2022, la abogada feminista solicitó que se le devolviera la guardia y custodia a Ivonne Daniela, quien, al separarse, en 2018, fue acusada de sustracción de menores, boletinada en medios de comunicación y amenazada para que firmara una guardia y custodia compartida.

Ivonne Daniela aún tienen roto el corazón. Aunque ya puede ver a su hija tiene que ser fuerte para no llorar al ver sus afectaciones emocionales por haber estado separada de ella por cuatro años. Los primeros encuentros que tuvieron madre e hija fueron de manera virtual por la pandemia, y en ocasiones se le notificaba que la menor no quería verla.

Cuando se reúnen, la madre amorosa trata de regresar el tiempo y que su hija recuerde cuando vivían juntas, aunque confiesa que la niña presenció episodios de violentos de su padre y su abuelo paterno, sin descartar que siga presenciando acciones violentas de su padre o que esté sometida, como ella lo estuvo, a control psicológico.

Para la integrante de Cam-Cai, el problema más grave al que se enfrentan las madres que solicitan la guardia y custodia de sus hijos es la corrupción que existe en los juzgados familiares, en dónde los menores se vuelven una mercancía a la que los jueces le ponen precio.

“La jueza Muñoz Cortés me decía que si mi expareja era violento conmigo eso no implicaba que fuera violento con la niña. Cecilia Monzón pidió que se me devolviera a mi hija, pero siempre faltaba una firma de alguien y en este tiempo mi ex pareja lograba un amparo por cualquier cosa y así va ganando tiempo”, contó.

Recuerdos del pasado

Ivonne Daniela atravesó el continente europeo acompañando a David. Francia, España e Inglaterra fueron paradas que hizo esta mexicana que por años estuvo sin una red de apoyo y que la hizo permanecer en una relación anormal.

Despojada de sus documentos, arrojada a la calle, golpeada, humillada, sin dinero, Ivonne Daniela vivió más de dos décadas sometida al humor de su expareja, quien de manera constante le pedía perdón; así que ella volvía a hacer su maleta para seguirlo a dónde él eligiera “hacer negocios”.

Ivonne Daniela tiene actualmente un problema de tiroides que la mantiene muy delgada. Siempre trata de cuidar su alimentación con productos orgánicos, también cuida su mente, pero aún está en catarsis, liberándose de sus recuerdos del pasado.

Para ella es necesario justificar el porqué estuvo tantos años con ese hombre que primero la sedujo y enamoró, y después la engañó, la golpeó, abusó de su confianza, le contagió enfermedades sexuales, la hizo fecundar sus óvulos para un nuevo embarazo y finalmente la despojó de lo más sagrado que tenía, su hija.

Quizás por eso me cuenta cada detalle de su violentador, hoy avecindado en San Andrés Cholula, y que entre varias actividades a las que se dedica es más conocido por dedicarse a las terapias alternativas, lo que Ivonne Daniela considera que es un fraude para sus clientes.

Hace un par de años esta mexicana con nacionalidad francesa contó su caso en la plataforma Osoigo, utilizada en España para que los congresistas tengan contacto directo con sus votantes. Ahí expuso que el padre de su hija ya estuvo en la cárcel por ser probable responsable de fraude en Nayarit.



“Una vez establecidos en México, el padre de mi hija fue encarcelado en Nayarit, en octubre de 2019, porque cometió un fraude. Enseguida acudí con la jueza del Segundo de lo Familiar, María de los Ángeles Muñoz Cortés, que llevaba nuestro caso y le pedí que me informara sobre dónde y con quién estaba mi hija. Ella me aseguró que estaba con los abuelos y que ahora yo tendría que pelear la guarda y custodia con ellos. Fue imposible tener acceso a más información. Él tiene la guarda y custodia provisional desde el 2018”, relató.

Ivonne Daniela me cuenta que llegaron a México en julio de 2017, prácticamente huyendo de Francia, en dónde su expareja tenía problemas legales. Su primera parada fue Zacatlán en donde David quería realizar actividades holísticas, pero se metió en problemas.

Después se asentaron en la ciudad de Puebla, situación que le ayudó a tomar valor para separarse. Supo que era momento de marcharse cuando por las noches estaba dormida y David llegaba intoxicado y se montaba sobre ella, ponía sus manos en su cuello intentando asfixiarla para que le diera su teléfono y revisara sus conversaciones.

Hoy Ivonne Daniela reconoce que por años estuvo al borde del precipicio y espera que su historia de vida sirva para alertar a más mujeres sobre la violencia vicaria.

“No sé qué más esperaba para irme, por años me convencía que todo cambiaría. Él es cómo es, lo mismo que hacía en Europa lo hace aquí, se rodea de gente como él, compra a las personas y hace todo lo posible para doblegar a todos a lo que él quiere. Tiene a nuestra hija porque finalmente me fui, no me doblegó más”, dijo.

Ivonne Daniela ya no llora porque sus ojos se secaron desde hace tiempo, pero su corazón sigue inflamado de amor por su niña, a quien no dejará de visitar todos los sábados en esa fría sala del Centro de Convivencia Familiar de Ciudad Judicial con la esperanza que un día la tome de la mano, salgan juntas de ese lugar para no soltarla jamás.