Cuando le pregunto a qué huele el lugar donde vivía Cecilia y su hijo,  Helena no puede seguir hablando.  Se le corta la voz, casi llora. Me dice que aún huele a ella y pide continuar.

Helena Monzón Pérez accedió a platicar con URBANO Noticias para compartir una fracción, un episodio, apenas un instante de la vida de hermanas, lejos de tribunales.

Sin poder apartar el dolor por la muerte prematura de la abogada de 38 años, la hermana de Monzón relata el último viaje de ambas durante la Semana Santa de 2022.

HACER RUIDO Y VIVIR CON ALEGRÍA

Colorida, proactiva, aguerrida, amorosa y con una sonrisa espectacular, así describe Helena Monzón a su hermana Cecilia, a quien guardará por siempre en su corazón y le cumplirá la promesa de amor más grande que pueda hacer una hermana: cuidar como una madre a su pequeño sobrino, Emiliano.

La casa de Cecilia, ubicada en San Pedro Cholula, aún huele a ella, a sus perfumes y sus flores; y las paredes guardan ese calorcito de hogar y el eco de su risa.

Helena no lo cuenta, pero su mirada indica que espera, qué, en una de esas, Ceci salga corriendo de su habitación con una nueva idea o planeando un nuevo viaje, a dónde comer o bailar, haciendo lo que mejor sabía; hacer ruido y vivir con alegría.

Helena se fue a vivir a España desde los 17 años, pero eso no evitó que tuviera contacto permanente con Cecilia, a quien intentó convencer, varias veces, de que cambiara su residencia al país vasco, pero no lo logró.

Cecilia estaba arraigada a México, tenía claro que su camino estaba en el servicio público y en ayudar a su prójimo, las mujeres, contó Helena.

Las hermanas Monzón, nacidas de madre mexicana y de padre español, vivieron juntas en México hasta que Helena decidió irse a España a terminar la preparatoria y convertirse en abogada como su hermana Ceci, quien ya estudiaba Derecho en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).

De pequeñas les encantaba el deporte, corrían y saltaban por todas partes, además armaban muchos rompecabezas. Cuando nació Helena, Cecilia tenía casi 4 años y preguntaba constantemente a sus padres por qué la bebé no podía correr, hablar y jugar con ella.

“Cuando Ceci tenía como 20 años, ya se paraba en un escenario con público para hablar sobre el cambio climático. Siempre fue proactiva, empática y defendía causas justas que beneficiaran a una colectividad”, contó.

Ambas eran como un espejo y un opuesto al mismo tiempo, se reconocían y se amaban con sus diferencias.

Cecilia era multicolor, amaba los atuendos verdes, rojos y naranjas; mientras que Helena con un outfit clásico, contrastaba cuando estaban juntas, pero coincidían en que el jamón serrano español, era el favorito de las dos.




UN LUGAR LLAMADO NOTTING HILL

Helena y Cecilia tuvieron un último encuentro en la 'madre patria' durante la Semana Santa 2022.  Cecilia viajó a Madrid con su pequeño hijo para reunirse con su madre y sus demás familiares radicados en Europa.

Las hermanas Monzón se escaparon un fin de semana a Londres, en donde se acabaron los tenis de tanto caminar.

Desde que Cecilia bajaba del avión empezaba a planear, a dónde ir, qué hacer. Siempre tan activa, era incansable. Fuimos a Barcelona con su pareja, con primos y otros familiares".

"Caminamos tanto que recuerdo que era como una paliza en el cuerpo, nunca lo voy a olvidar”.

El popular mercado de Portobello Road, situado en el exclusivo barrio de Notting Hill, en Londres, fue testigo de las carcajadas de Cecilia, quien tenía como una de sus misiones de vida, hacer reír a su hermana pequeña.

Helena contó que Cecilia le decía que era muy sería, así que le narraba historias y le cantaba melodías que la hacían reír. Ahora, con solo recordar a Cecilia, sonríe y asegura que en cada una de sus sonrisas llevará el mensaje de amor de su hermana mayor.

Ceci no solo quería conocer Notting Hill, lugar famosísimo por la película protagonizada por las estrellas Julia Roberts y Hugh Grant en 1999, también quiso cruzar la calle Abbey Road , por donde caminó el cuarteto de Liverpool “Los Beatles”, el 8 de agosto de 1969.

Cosmopolita, como era Ceci, quiso comida hindú. Para concluir el día y no olvidarse de sus raíces latinas, terminó bailando en “La Pollera Colorada”, un club nocturno en donde sonaba “Los caminos de la vida, no son como yo pensaba, como los imaginaba, no son como yo creía”, una de sus canciones favoritas.

Helena no recuerda cuándo, ni dónde habló con su hermana de que, si algo le pasara algún día, ella se encargaría de su pequeño hijo, “son de esas cosas que a veces hablas y piensas que nunca sucederán”.

Quizás fue en un lugar llamado Notting Hill en dónde Cecilia tomó de las manos a Helena, ambas se abrazaron, se miraron a los ojos y con una sonrisa pactaron amar y cuidar al más pequeñito de los Monzón hasta la eternidad.

LA PESADILLA

Hoy metida en una pesadilla porque de un golpe dos sicarios acabaron con los colores y la sonrisa de Cecilia, Helena exige justicia a las autoridades mexicanas.

Helena no se irá del país, hasta que la Fiscalía General del Estado de Puebla, detenga a los autores materiales del crimen y tenga una línea de investigación clara sobre quien mandó a matar a su hermana.

Cada día que pasa desde su llegada a México, apenas hace una semana, en Helena crece la sorpresa, la molestia y el horror de escuchar que el feminicidio de Cecilia, es uno de tantos y también comprende porqué su hermana se convirtió “en la abogada de las mujeres”.

También enfatizó que luchará porque su sobrino quede protegido bajo la ley y pueda llevárselo a España, en donde está segura tendrá una mejor calidad de vida

A Cecilia Monzón la asesinaron dos sicarios el 21 de mayo.
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