La paridad de género en nuestro estado sigue mostrando grandes retos para que las mujeres ocupen los distintos cargos públicos y de toma de decisiones, en la práctica aún no se ve reflejado, pues se les sigue negando la posibilidad de ocupar cargos de primer nivel.

El mismo proceso de elección popular significó grandes restos y obstáculos para la participación política de las mujeres, seguimos mirando cómo los mismos partidos políticos carecen de mecanismos reales para promover y garantizar los derechos político electorales de mujeres; siguen enfrentándose a la falta de respaldo e impulso para obtener puestos en todos los niveles.

Además de la jugada que llevaran a cabo la gran mayoría de los partidos políticos durante la contienda electoral, cambiando de identidad los hombres por mujeres, simulando el cumplimiento de los lineamientos de paridad de género.

Así es como hoy vemos que las mujeres que ocuparán las presidencias de comunidad, representan apenas un 18% de las 299 que se eligen a través del voto; en nuestro estado, este nivel de gobierno significa el primer eslabón para el desarrollo de acciones y estrategias dirigidas a la ciudadanía, y de toma de decisiones con impactos directos en nuestra vida cotidiana.

En el mismo sentido, de acuerdo al Instituto Tlaxcalteca de Elecciones, serán nueve las mujeres que encabezarán algún ayuntamiento, lo que significa el 15% de los 60 municipios que conforman nuestro estado, que, si bien se contempla como un avance en la paridad de género con relación al periodo electoral anterior, que fueron seis mujeres las que ocuparon este cargo, aún refleja la falta de oportunidades para que las mujeres presidan este nivel de gobierno.

En cuanto al gabinete legal y ampliado de la administración que ha tomado protesta hace a peas unos días, el 30.7% de los espacios fueron asignados para las mujeres, lo que significará que seguirán siendo hombres, principalmente, quienes tomen las decisiones que tengan impactos en las vidas de las mujeres.

La ciudadanía seguimos enfrentándonos con falta de sensibilidad ante las diversas formas de violencias y la desigualdad que vivimos las mujeres en Tlaxcala, pues si bien, no todas las mujeres en cargos públicos han atendido estos contextos, sí ha sido una realidad que quienes más han impulsado acciones para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, así como de hacer efectivos los derechos de todas, han sido las mujeres en los diversos puestos de la función pública.

En todos los niveles hay presencia de mujeres que se han comprometido en acercar a las mujeres información sobre sus derechos humanos; así como de generar estrategias para impactar en sus vidas, estableciendo canales de comunicación con autoridades de diferentes niveles; sin embargo, muchas veces han sido estas mujeres quienes también enfrentan obstáculos con quienes tienen la obligación de diseñar e implementar estas políticas públicas a nivel municipal y estatal. Desde el presupuesto que se vuelve más precario cada año y limita las estrategias de acción o simplemente pasan por la simulación.

Incluso, a nivel federal el porcentaje de mujeres en cargos públicos sigue reduciendo, pues con la reciente renuncia de la primera Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, el gabinete de Andrés Manuela López Obrador disminuye en un 30 por ciento, ya que de nueve mujeres que iniciaron la administración, sólo se mantienen seis en la al frente de secretarías federales. Sin duda, los obstáculos que enfrentó durante el tiempo que ocupó el cargo fueron principalmente del mismo Obrador, pues en diversas ocasiones contradijo las declaraciones de Sánchez Cordero, desde posturas evidentemente machistas y de gran desconocimiento sobre los derechos de las mujeres; muy difícil para ella impulsar mecanismos para la protección de nuestros derechos cuando un superior no lo desea.

El machismo que tanto se sigue negando tiene aun gran presencia en los gabinetes de Estado, colocando a las amistades y respondiendo a deudas políticas; en todos los niveles son pocas las mujeres que figuran en los puestos de primer nivel; o que, como se acaba de dar a conocer, ahora se inician las destituciones a pocos días de tomar protesta al gabinete legal y ampliado, como en el caso del Instituto Tlaxcalteca de Personas con Discapacidad (ITPCD), además de que ya se habla de la desaparición de esta institución, un grave retroceso para los derechos humanos en el estado.

La urgencia de que más mujeres, sensibles a nuestras realidades ocupen cargos de toma de decisiones en todos los niveles significaría realmente avanzar en la protección y garantía de los derechos de las mujeres y niñas; pero aún enfrentamos desconocimiento, desinterés, violencia institucional, machismo, y si bien no hay garantía para que las mujeres no sean parte de estas prácticas, es necesario que las mujeres tengan espacios con voz y poder influir desde la estructura; lo que sólo comenzará a ser real si la paridad de género realmente se lleva a la práctica desde el impulso de participación de las mujeres, y no sólo medio cumplir para poder ser parte de las contiendas electorales.