No cabe duda que el 2021 es un año de esperanza y de un respiro de alivio, saber qué hay una vacuna para combatir el Coronavirus es la luz que necesitaba el mundo para saber que hay una luz al final del camino, ya todo es cuestión de tiempo para que todos estemos vacunados y protegidos. Todo el mundo vive con esta esperanza… aunque parece que no todos.

A estas alturas todos sabemos que Wuhan tiene un lugar en los mapas mundiales y que tardaremos tiempo en olvidar ese lugar aún cuando la pandemia la se supere. Pero más allá de pasar a la historia como el lugar de nacimiento de una pandemia que puso a vilo a la humanidad en el siglo XXI, en un tiempo donde el triunfo de la medicina moderna parecía inminente y que prácticamente nada podría podría sorprender a la ciencia llegó ésta enfermedad para revolucionar la investigación y la fabricación de medicamentos. Sin embargo no sólo la medicina moderna ha logrado superar este reto, también las medicinas milenarias han hecho lo suyo.

China y su medicina milenaria con más de dos mil años de antigüedad y que será incluida en la onceava edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades, utiliza fórmulas que contienen mezclas de plantas con el objeto de tratar diversas molestias y el Coronavirus o fue la excepción. Desde que inició la pandemia Zhang Boli, rector y profesor de la Universidad de Medicina Tradicional China de Tianjin, lideró un grupo de médicos tradicionales que se instaló en Wuhan y cuyo objetivo era que todos los pacientes, excepto aquellos en unidades de cuidados intensivos, fueran alentados a tomar infusiones de hierbas tradicionales chinas. Así desde el primer día que empezaron a trabajar se administró el tratamiento a unas tres mil personas, y en días subsecuentes a miles de pacientes los cuales empezaron a mejorar tanto que la proporción de casos confirmados con síntomas graves cayó por debajo del 50 % desde más del 80 %. Y ningún paciente infectado en el hospital provisional que se habilitó para este fin, progresó de una condición leve a grave y ningún paciente recuperado dio positivo nuevamente, señaló Zhang.

En total, se administraron medicamentos tradicionales al 90 % de los pacientes con COVID-19 en Wuhan, aliviando los síntomas, retrasando el progreso de la enfermedad, reduciendo la mortalidad y mejorando la recuperación. Lo más impresionante es que esto se logró en espacio de un mes, durante febrero del año pasado, y para finales de marzo China había logrado controlar su brote, solo con brotes ocasionales, ya que varias provincias adoptaron la misma estrategia para combatir la pandemia.

Sin embargo la OMS desestimó el uso de estos tratamientos a través de un comunicado en su sitio de internet, para retirarlo luego de unos días, dejando en claro que el triunfo de la medicina tradicional fue contundente, mientras los demás países del mundo luchaban por contener los brotes que parecían, y aún hoy en día, parecen no tener fin, China se abría camino hacia la recuperación.

No podemos negar ni desestimar el valor terapéutico de las llamadas “medicinas alternativas” ya que han demostrado una gran eficacia en el tratamiento un sin fin de padecimientos, ni tampoco debemos dejar de lado que en nuestro país la medicina tradicional sigue tan viva como lo estuvo hace quinientos años, y es que en nuestro país la medicina tradicional esta reconocida en la Constitución Política (Art. 2) como derecho cultural de los pueblos indígenas, y algunas entidades federativas como Morelos, Chiapas, Ciudad de México, Querétaro, Oaxaca, Nayarit han elaborado iniciativas para reformar su ley de salud y regular la práctica de la medicina tradicional.

Así pues México cuenta con 15 módulos que actualmente integran el Programa Estatal de Medicina Tradicional, y desde 2003 el programa cuenta con su propio sistema de información denominado Sistema Estadístico de Medicina Tradicional (SEMETRA) y hasta septiembre de 2019 se han otorgado atenciones en medicina tradicional de manera gratuita a la población en general.

Además la Secretaria de Salud reconoce un esquema básico de remedios herbolarios y que son elaborados por los médicos tradicionales con base en los requerimientos establecidos por la misma Secretaría de Salud y la capacitación enfocada a las buenas prácticas.

Recordemos que la medicina tradicional y la herbolaria además de ser parte importe de nuestra cultura son parte fundamental de la salud de las comunidades originarias y que cada vez más son buscadas como alternativa a la medicina moderna por su efectividad en ciertos tratamientos. Así que no desestimemos su uso responsable siempre de la mano de los profesionales que son quienes nos pueden indicar el tratamiento adecuado para nuestros padecimientos.