Una de experiencia más reconfortantes, inspiradoras y motivadoras es recorrer los mercados mexicanos, no importa en qué parte del país, los mercados son el corazón de las poblaciones. Pasillos que inundan de aromas y colores nuestros sentidos como si de jardines se tratara, plantas que utilizamos tanto para nuestra dieta diaria como para curar nuestros males y que muchas veces son más efectivas que la medicina actual.

Desafortunadamente la herbolaria suele tener una carga de pseudo ciencia, y mucha de nuestra gente no la toma con la debida seriedad. Sin embargo el uso de plantas para los tratamientos de enfermedades es tan antiguo como la misma humanidad, además que son la base para la fabricación de las sustancias activas que contiene la medicina moderna, estos últimos elaborados de manera sintética y en grandes concentraciones para que el efecto sea más rápido.

Sin embargo en México y desde la época prehispánica se usaban plantas para diversos padecimientos y se realizaban prácticas terapéuticas como los baños de temazcal como lo apunta la maestra en ciencias Abigail Aguilar Contreras, profesora de la Facultad de Ciencias de la UNAM. Dicha tradición además de pasar a través de las generaciones de manera oral fue rescatada por los frailes españoles, como lo hizo Fray Bernardino de Sahagún en su Historia general de las cosas de Nueva España donde se documenta el uso de plantas para tratamientos médicos, como la siempreviva usada para tratar cataratas y la flor de manita como auxiliar en problemas del corazón.

Y es en este punto de la historia dónde ocurre algo casi mágico, el choque y posterior fusión de dos culturas, y si bien este hecho es criticado por muchos investigadores por la imposición y evidente destrucción de la cultura prehispánica, lo cierto es que ese momento es el surge algo nuevo, una nueva identidad cultural, el nacimiento de lo que más tarde se conocerá como lo “mexicano”. Y aquí la herbolaria se empieza a enriquecer con plantas del resto del mundo y aporta una sabiduría a la medicina sin precedentes. Durante este nacimiento podemos encontrar obras como la Hierbas Medicinales de los indios de Martín de la Cruz, un curandero indígena que se editó en 1552. Además podemos encontrar otro texto de la época, Historia Natural de la Nueva España, escrita por Francisco Hernández, la cual es el resultado de las observaciones y colectas de las expediciones que realizó el autor a las regiones de Puebla, México, Tlaxcala, Oaxaca, Michoacán, Morelos, entre otros estados. Obras son la prueba del aporte que hace México a la ciencia médica.

Durante la época colonial se abrieron jardines botánicos encargados de cultiva plantas medicinales y al mismo tiempo de investigar y enseñar a boticarios que llevarían ese conocimiento a todo el país. De estos investigadores surgieron títulos tan interesantes como la obra descriptiva e iconográfica “Flora Mexicana” de Sessé y Moreno que además incluyeron propiedades terapéuticas de las plantas, aportes que fueron usados para su aplicación en el hospital de San Andrés. Así como éste hay otros investigadores que realizaron sus aportes y que son de gran importancia para la medicina.

Ya durante el México independiente se fundó el Establecimiento de ciencias Médicas y la Escuela Nacional de Medicina en 1833, además de la Academia Farmacéutica. En 1851 se formó la Segunda Academia de Medicina donde se presentó el “Primer estudio químico de una planta mexicana” donde se anunció el descimiento del ácido pipitzóico.

Continuando con este recorrido histórico encontramos que durante el siglo XX México responde al llamado de la OMS con el programa “Salud para todos en el año 2000” que tenía como objetivo el tratamiento de enfermedades a través de recursos naturales. Además se formaron grupos de estudio multidisciplinario de plantas medicinales de la mano de Instituto Mexicano para el Estudio de Plantas Medicinales. Y el IMSS fundó el Centro de Platas Medicinales, que realiza investigaciones en el Centro Médico Nacional Siglo XXI. En la actualidad hay varias Universidades que realizan investigaciones como la Universidad Metropolitana y la Universidad Autónoma Chapingo.

Cómo podemos apreciar en nuestro país existe una tradición herbolaria que no surge de manera espontánea ni como una ocurrencia de un pseudo científico. México tiene una enorme diversidad de plantas medicinales y que son empleadas con responsabilidad y ética por parte de los profesionales. Si bien la pandemia de COVID-19 ha sido la excusa perfecta para que se difundan remedios poco o nada eficaces para el tratamiento de la enfermedad, esto no quiere decir que el uso terapéutico de las plantas sea falso. Invito a nuestros lectores a conocer más sobre la diversidad de plantas que nos ofrece nuestra tierra y documentarnos sobre sus beneficios y su correcto uso para el mejoramiento de nuestra salud.