El jardín público más antiguo de México y de América, les hablo de La Alameda Central, el cual data del año 1592, se inspiró en la Alameda de Hércules de la ciudad de Sevilla, en España, creado en 1574, el más antiguo de España y de Europa.

El Virrey Luis de Velasco en el siglo XVI, durante la época Colonial, ordenó crear “un paseo para darle belleza a la ciudad y que fuera lugar de recreo de sus habitantes”.

El nombre de Alameda, dio lugar debido a la gran cantidad de Álamos que se sembraron al límite de las actuales avenidas Hidalgo y Juárez que más tarde se sustituyeron por sauces y fresnos.

Después de un periodo de decadencia y descuido, Felipe V solicitó que se construyeran varias fuentes así como la siembra de nuevos árboles.

Durante el Segundo Imperio, la Alameda fue uno de los lugares favoritos de la emperatriz Carlota, esposa del emperador de México Maximiliano de Habsburgo.

La emperatriz mando sembrar gran cantidad de rosas y donó la fuente de “Venus conducida por céfiros” obra del escultor Mathurin Moreau. Porfirio Díaz, mandó construir el Palacio de Bellas

Artes así como el Hemiciclo a Juárez, en el lugar donde se encontraba el Kiosco Morisco, mismo que fue trasladado en 1909 a la Colonia Santa María la Ribera.

Existen ocho esculturas y fuentes emblemáticas de la Alameda conocidas como: Las Américas, las Danaides, Neptuno, las Ninfas 1 y 2, Mercurio, la Primavera y Venus, correspondientes a la segunda mitad del siglo XIX.

Al oriente se encuentra el monumento a Beethoven, obra del escultor Oldembech, que muestra una máscara mortuoria del célebre músico, hecha en bronce negro. Fue un obsequio de la colonia alemana en 1921.

No podemos dejar atrás el mural de Diego Rivera ubicada en la calle Doctor Mora “Sueño de una tarde dominical en la Alameda”, se trata de una réplica en menor escala a la original.
Desde hace 400 años esta alameda es parte del paisaje urbano de la Ciudad de México.