De profesión artista con la especialidad en pintura, pero con el aprendizaje de la gastronomía poblana por sus padres, Julio César Rivera es un joven que probó suerte en Rumania, y desde el 2017 cuenta con un restaurante de comida mexicana “El Torito”, ubicado en Bucarest.

Julio César explicó que antes de mudarse a Rumania, contaba con un restaurante japonés, mientras su esposa daba clases y estudiaba su maestría, “las cosas iban bien, pero tuvimos una situación peligrosa, un asalto y decidimos mudarnos. Yo le comenté a mis cuñados y me dijeron vente a Rumania”.

“Vendimos el restaurante. Yo soy de profesión pintor, pero desde chico conozco lo que es trabajar en el área de comida, mis papas y tíos están en el negocio, conoces las carnitas Los Arcos, Eli, pues son de mi papá y tíos y ahí aprendí, conocí todo lo que es el tema de la gastronomía”.

Ya estando en Rumania, y tras rechazar una primera oferta, César cuenta que después hubo otra, esta vez fue asociarse, ir en conjunto para abrir otro restaurante donde él se encargará del menú, la cual aceptó y encontraron un lugar en el centro de Bucarest. Comenzaron a trabajar en el restaurante en 2016 para dar su apertura en septiembre de 2017.

“Decoramos el restaurante de una forma que queríamos hacer que los rumanos sintieran y su experiencia fuera más cercana a México, que vieran los colores, la música, la decoración. Con un menú más auténtico, por lo que estaba integrado de tacos al pastor, de carnitas, de machaca, de tinga, sopa azteca, pozole, nachos, quesadillas, en si no hice un menú tan grande porque quería que fuera un menú más de taquería”.

Destacó que Manolo tenía una buena relación con la entonces embajada de México en Rumania, por lo que la apertura del restaurante “El Torito” fue el 16 de septiembre, el Día del Inicio de la Independencia de México, con la embajada de México en Rumania como invitada.

Si bien, una vez declara la pandemia tuvo que cerrar, el restaurante ya volvió abrir sus puertas, César se siente contento pues se recupera poco a poco, no obstante, lamentó que otros restaurantes vecinos no resistieron y quebraron.

F. MILENIO