Desde el cielo -con mirada más satelital que divina- el mapa sobre las localidades urbanas con nombres de santos y santas creado por el usuario @ElenoAM, revela que más del 50 por ciento del territorio de Tlaxcala y Puebla está dominado por una corte divina.

En Tlaxcala 160 de las 299 localidades o comunidades que integran la geografía estatal tienen el nombre de santos y santas; entre ellos, prevalece el nombre de San José, Miguel y Pedro, mientras que el nombre recurrente de santas son María y Cruz.

Se trata de una corte celestial con mayor presencia en el centro del país. De acuerdo con el mapa creado por el usuario de Twitter, el mayo número de localidades con nombres de santas y santos se ubican en los estados de Tlaxcala, Puebla, Oaxaca, Ciudad de México, Estado de México, Morelos e Hidalgo, mientras su presencia se diluye en el norte hasta casi desaparecer en lo límites con Estados Unidos o en el sur de Yucatán, Quintana Roo y Campeche.

Además, revela que de acuerdo a la coloración de los puntos según el género del nombre de santos prevalece. Las 160 localidades de Tlaxcala se ubican en todos los municipios de la entidad, sin distinción por característica de su población o vulnerabilidad y que más bien se debe de los mitos de origen que vienen de la conquista.

En Puebla 400 localidades llevan el nombre de santas y santos, entre ellos prevalecen San José y Santa María, en segundo lugar son recurrentes Santa Cruz, Catarina, San Pedro y San Miguel. 

Parece que es la fe de los pobladores la que determina el nombre de las localidades, y es que a diferencia de los nombres de municipios que inician con San o Santa, los de Tlaxcala y Puebla son los menos recurrentes en comparación con Oaxaca con el 72 por ciento de sus municipios con nombres de santos; más aún, en los estados del norte hay más nombres de santos en sus municipios que en sus comunidades.

Los usuarios han propuesto diversas hipótesis entre la relación de los nombres con los niveles de pobreza, marginación, arraigo cultural, geografía más cerca del norte que del sur, formas de culto, etcétera; sin embargo, la que correspondería según las crónicas de la conquista es que el centro del país fue el centro de la colonización y evangelización durante el siglo XV.

Las altas catedrales de Puebla y el sincretismo evangélico de Tlaxcala sin duda marcaron la tradición de proteger o venerar a las comunidades con nombres de santas y santos, la mayoría mártires, con espadas, aureolas y mantos protectores.