El Parlamento Europeo ha suspendido la aprobación de un importante acuerdo comercial con Estados Unidos acordado en julio, en protesta por la exigencia del presidente Donald Trump de hacerse del control de Groenlandia.
La suspensión se anunció este miércoles en Estrasburgo, Francia, casi al mismo tiempo en que Trump pronunciaba un discurso en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza.
Esta medida supone una nueva escalada de tensiones entre Estados Unidos y Europa, ya que el mandatario estadounidense sigue amenazando con imponer aranceles a los países europeos en sus esfuerzos por controlar Groenlandia, que es un territorio de Dinamarca.
A pesar de que Trump ha descartado el uso de la fuerza para tomar el control de la gran isla, el enfrentamiento ha sacudido los mercados financieros, reavivando los rumores sobre una guerra comercial y la posibilidad de represalias contra Estados Unidos.
A meses del acuerdo
Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y Europa se habían suavizado desde que ambas partes llegaron a un acuerdo en el campo de golf de Trump en Turnberry, Escocia, en julio del año pasado.
Ese acuerdo fijaba los aranceles estadounidenses sobre la mayoría de los productos europeos en un 15%, frente al 30% con el que Trump había amenazado inicialmente como parte de su ola de aranceles del «Día de la Liberación» en abril.
A cambio, Europa había acordado invertir en Estados Unidos y realizar cambios en el continente que se esperaba que impulsaran las exportaciones estadounidenses.
El acuerdo aún requería la aprobación del Parlamento Europeo para convertirse en oficial.
Pero este miércoles, días después de que Trump amenazara con imponer aranceles a Groenlandia, el presidente de la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo, Bernd Lange, dijo que «no quedaba otra alternativa que suspender el trabajo sobre las dos propuestas legislativas de Turnberry».
Afirmó que el trabajo para implementar los planes comerciales quedaría en suspenso «hasta que Estados Unidos decida volver a emprender el camino de la cooperación en lugar de la confrontación, y antes de que se tomen nuevas medidas».
Lange advirtió que las acciones de Trump habían «amenazado la integridad territorial y la soberanía de un Estado miembro de la Unión Europea» y que el Parlamento Europeo estaba mostrando su «compromiso inquebrantable con la soberanía y la integridad territorial de Dinamarca y Groenlandia«.
En una rueda de prensa tras el anuncio, Lange afirmó que «no habrá posibilidad de compromiso» hasta que cesen las amenazas de Trump y planteó la posibilidad de utilizar el Instrumento Anticoerción Económica (ACI, por sus siglas en inglés), conocido como la «bazuca comercial», para responder al mandatario estadounidense.
Esto se produjo después de que Manfred Weber, un influyente miembro alemán del Parlamento Europeo, afirmara que la aprobación del acuerdo comercial «no es posible en esta fase».
Las acciones en las bolsas a ambos lados del Atlántico habían caído el martes, aunque esas pérdidas se revirtieron este miércoles tras la promesa de Trump de no utilizar la fuerza militar para apoderarse de Groenlandia.
En su intervención en Davos, el mandatario estadounidense reiteró su interés en que Estados Unidos adquiera Groenlandia, pero afirmó: «No tengo que usar la fuerza, no quiero usar la fuerza, no usaré la fuerza».
Sin embargo, pidió «negociaciones inmediatas» con Dinamarca sobre cómo podría hacerse con el control de la isla, que, según él, es crucial para la seguridad de Estados Unidos y del mundo.
La amenaza de la «bazuca»
La decisión de suspender el acuerdo comercial plantea dudas sobre si la Unión Europea seguirá adelante con sus amenazas de tomar represalias contra Estados Unidos.
El bloque había anunciado el año pasado que podría gravar con aranceles productos estadounidenses por valor de US$109.000 millones en respuesta a los aranceles del «Día de la Liberación» de Trump, antes de suspender el plan mientras ambas partes ultimaban los detalles de un acuerdo comercial.
Pero ese respiro termina el 6 de febrero, lo que significa que los aranceles del bloque europeo entrarán en vigor el 7 de febrero, a menos que la UE apruebe una prórroga o el nuevo acuerdo.
El presidente francés, Emmanuel Macron, es uno de los que están instando a la Union Europea a considerar sus opciones de represalia, incluida la «bazuca comercial».
Lange dijo que apoya la medida y que el lunes se tomará una decisión sobre su aplicación.
«Respiren hondo»
También en Davos, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, reiteró su advertencia a los líderes europeos contra las represalias, instándoles a «mantener una mente abierta».
«Les digo a todos: siéntense, respiren hondo y no tomen represalias», afirmó.
Estados Unidos ya ha expresado su impaciencia ante el lento avance de Europa hacia la aprobación del acuerdo, en medio de los continuos desacuerdos sobre los aranceles a los productos tecnológicos y los metales.
Estados Unidos y la Unión Europea, integrada por 27 países, son los principales socios comerciales del mundo, con más de US$1,9 billones en intercambios de bienes y servicios en 2024, según cifras europeas. Eso representa casi un tercio del comercio mundial.
Cuando Trump comenzó a anunciar aranceles el año pasado, provocó amenazas de represalias por parte de muchos líderes políticos, incluidos los europeos.
Sin embargo, al final, muchos optaron por negociar.
Solo China y Canadá mantuvieron sus amenazas de imponer aranceles a los productos estadounidenses, aunque Canadá retiró discretamente la mayoría de esas medidas en septiembre, preocupado por el daño que podían causar a su economía.
En un discurso pronunciado el martes en Davos, el primer ministro canadiense, Mark Carney, instó a las «potencias medias» a unirse para hacer frente a un mundo marcado por la rivalidad entre grandes potencias en el que impera la ley del más fuerte.
«Cuando solo negociamos bilateralmente con una potencia hegemónica, negociamos desde la debilidad. Aceptamos lo que se nos ofrece. Competimos entre nosotros para ser los más complacientes», advirtió. «Esto no es soberanía. Es la apariencia de soberanía mientras se acepta la subordinación».
En el trasfondo de las tensiones comerciales se cierne una decisión pendiente del Tribunal Supremo de EE.UU. sobre la legalidad de muchos de los aranceles anunciados por Trump el año pasado.
Con información de BBC
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