Puebla fue el tercer estado más violento durante el pasado proceso electoral y junto con Veracruz, Oaxaca, Guerreo y Michoacán, acumuló el 47 por ciento de la violencia político-electoral en México, mientras que Tlaxcala, según el reporte de Noria Research, vivió uno de los procesos electorales más ásperos.

“Los datos de la violencia política-electoral en México 2020-2021” de la organización francesa Noria Research, refieren que en Puebla se registraron al menos 20 incidentes violentos en los que se puso en riesgo la vida de las personas, sobre todo en marzo-junio de 2021 y a pocos días de la jornada electoral, la mayoría cometidos contra la oposición y uno de cada tres contra candidatos o políticos oficialistas, mientras que Etellekt sumó 100 incidentes y cuatro homicidios de políticos.

Pese a la diferencia de incidentes, ambas organizaciones colocan a Puebla en los primeros lugares con mayor violencia político-electoral. En los meses que duró el proceso se registraron 258 hechos violentos en el país, de estos, 101 políticos fueron asesinados, 35 de ellos y ellas eran candidatas o precandidatos, mientras que solo 43.8 por ciento de las incidencias registradas se atribuyeron a grupos armados.

Atentados, asesinatos, desaparición forzada, presunto accidente, heridas en riñas y protestas marcaron la jornada. En Tlaxcala -una de las entidades con menos incidencias-, destacó la quema de boletas, bloqueos carreteros, amenazas a personal del INE e ITE en al menos cinco demarcaciones.

Todos los hechos violentos en Tlaxcala se dieron en municipios gobernados por la oposición, es decir, en demarcaciones no oficialistas. La organización francesa remarca que los hechos violentos en la entidad los encabezaron pobladores y comuneros que robaron, quemaron y destruyeron paquetería electoral e intimidaron a votantes o personal electoral, mientras que Etellekt señala que los hechos violentos en la entidad crecieron 160 por ciento respecto a la última elección.

El reporte forma parte del Proyecto Elecciones y Violencia en México de Noria Research. Tiene el objetivo de visibilizar las causas de la violencia electoral en contextos de la formación de estados democráticos y fuera de la explicación del crimen organizado, a fin de entender el tipo de violencia y proponer un proceso de re-politización que erradique el asesinato o la violencia como recurso político central.