La tecnología de impresión 3D ha dejado de ser una promesa del futuro para convertirse en una herramienta clave del presente, capaz de transformar ideas creativas en soluciones tangibles en múltiples sectores productivos, educativos y sociales. Así lo afirmó José Domingo García Tepox, profesor de la Facultad de Industrial, Logística y Manufactura de la UPAEP, además destacó el alcance, evolución y aplicaciones de esta tecnología.
El académico explicó que los antecedentes de la impresión 3D pueden rastrearse hasta el siglo XV con la imprenta de Johannes Gutenberg, un invento que revolucionó la difusión del conocimiento al permitir reproducir ideas en papel de forma masiva. Siglos después, ya en el siglo XX, surgió la inquietud de evolucionar este concepto: pasar de imprimir tinta sobre papel a imprimir materiales, dando origen a la fabricación aditiva.
Fue en la década de los años ochenta cuando se consolidó el concepto de impresión 3D, entendido como la posibilidad de materializar ideas creativas mediante la construcción de objetos capa por capa. Hoy, en pleno 2026, esta tecnología no es una tendencia emergente, sino una herramienta consolidada que permite reducir tiempos, optimizar procesos y resolver problemas de manera eficiente.
“El 3D ya no es el futuro, es el presente”, subrayó García Tepox, al explicar que esta tecnología tiene aplicaciones en ramas tan diversas como la manufactura, la industria automotriz, el sector aeroespacial, la construcción, la medicina, la moda, los alimentos y el emprendimiento. Su principal fortaleza radica en la posibilidad de crear prototipos funcionales de manera rápida, utilizando distintos materiales y validando diseños antes de su producción en masa.
Desde una perspectiva conceptual, el docente explicó que la evolución tecnológica ha llevado del plano bidimensional al espacio tridimensional, donde las ideas adquieren largo, ancho y altura. Esta representación permite responder con mayor rapidez a necesidades específicas y desarrollar soluciones personalizadas, algo especialmente valioso en sectores como el médico, donde cada paciente presenta características únicas.
En la industria automotriz, por ejemplo, la impresión 3D comenzó utilizando polímeros para validar geometrías y mecanismos. Con el tiempo, esta tecnología ha evolucionado hasta permitir la impresión de componentes en metales como titanio e Inconel, aleaciones utilizadas en aplicaciones aeroespaciales y automotrices, capaces de soportar condiciones extremas y geometrías complejas.
En el ámbito de la salud, la impresión 3D ha abierto la puerta a la fabricación de implantes y prótesis personalizadas con materiales biocompatibles, como los implantes dentales adaptados a la anatomía de cada paciente. De igual manera, en la industria de la moda se exploran prendas y calzado diseñados específicamente para la geometría corporal de cada persona, mientras que en la construcción ya se desarrollan en Europa casas y puentes peatonales impresos en 3D.
Incluso el sector alimentario ha comenzado a experimentar con esta tecnología, permitiendo la impresión de alimentos con geometrías específicas y características personalizadas, lo que amplía las posibilidades creativas en la gastronomía.
García Tepox destacó también el papel de la tecnología 3D en el emprendimiento, ya que actualmente existen impresoras de uso doméstico con costos accesibles, que oscilan entre los 15 mil y 20 mil pesos, lo que permite a personas y pequeños negocios desarrollar prototipos, piezas personalizadas o soluciones prácticas desde casa. En contraste, los equipos industriales pueden alcanzar costos de hasta 100 mil dólares, utilizados principalmente por grandes empresas del sector automotriz y aeroespacial.
No obstante, el especialista reconoció que la impresión 3D también enfrenta retos, como los tiempos de fabricación y la complejidad de algunas geometrías. En este contexto, la inteligencia artificial comienza a jugar un papel relevante, principalmente en la optimización de parámetros de impresión, como la velocidad, la estructura interna y el uso de materiales, sin limitar la creatividad humana.
“La inteligencia artificial no sustituye la creatividad; la potencia”, afirmó, al señalar que estas herramientas ayudan a traducir conceptos abstractos en prototipos reales de manera más eficiente.
Mirando hacia el futuro, García Tepox explicó que ya se investiga el desarrollo de la impresión 4D, una evolución de la impresión 3D que incorpora una cuarta variable, como el tiempo o factores ambientales. Esta tecnología permitiría que los objetos impresos cambien su forma o comportamiento con el paso del tiempo o ante estímulos como el pH o la humedad, con aplicaciones prometedoras en la medicina. Aunque aún se encuentra en fase experimental, se estima que podría comenzar a comercializarse entre 2030 y 2033.
Finalmente, el profesor de la UPAEP subrayó la importancia de fomentar la creatividad desde edades tempranas, integrando la tecnología 3D en los procesos educativos. Desde niños que transforman dibujos en objetos tridimensionales, hasta universitarios que desarrollan soluciones de ingeniería, la impresión 3D favorece un aprendizaje significativo y orientado a la innovación.
“La creatividad no tiene edad. Hoy tenemos la tecnología al alcance; depende de nosotros aprovecharla para generar soluciones que beneficien a la sociedad”, concluyó, invitando a la comunidad a conocer y utilizar los laboratorios de impresión 3D del nuevo complejo de ingenierías de la UPAEP.
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