En el marco de la actual temporada invernal y ante la presencia de casos de sarampión a nivel nacional, Eduardo Enrique López Villalobos, Coordinador de la Clínica Médica de Urgencias de UPAEP, subrayó la importancia de reforzar el esquema de vacunación en México como la principal medida de prevención para evitar complicaciones graves y nuevos brotes de esta enfermedad.

Durante una rueda de prensa, el especialista aclaró que, si bien el país atraviesa por un incremento de contagios desde 2025, la situación no se encuentra fuera de control, por lo que hizo un llamado a la población a mantener la calma, informarse por canales oficiales y, sobre todo, cumplir con los esquemas de vacunación establecidos por el sector salud.

El sarampión no es un fenómeno reciente ni exclusivo de una región. Desde 2025 se ha presentado una epidemia a nivel nacional, con mayor incidencia inicial en el estado de Chihuahua, aunque actualmente los casos en esa entidad han disminuido considerablemente”, explicó.

De acuerdo con los datos compartidos por el Dr. López Villalobos, México ha registrado 7 mil 118 casos de sarampión y 24 defunciones desde la semana epidemiológica 5 de 2025 hasta enero de 2026. Las entidades con mayor número de contagios acumulados han sido Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Nuevo León y Chihuahua, concentrando la mayoría de los casos reportados.

En lo que va de 2026, los estados con mayor incidencia han sido Jalisco, Chiapas, Sinaloa, Ciudad de México y Colima, mientras que Chihuahua, que anteriormente encabezaba la lista, únicamente ha reportado cuatro casos en este año, lo que indica una contención del brote en esa entidad.

En el caso de Puebla, se han confirmado dos casos: una mujer de 30 años y un menor de edad, ambos diagnosticados a mediados de enero. “Los dos pacientes se encuentran estables, en aislamiento y sin complicaciones hasta el momento”, precisó el especialista, reiterando que no existe una situación de alarma en el estado.

El coordinador de la Clínica Médica de Urgencias UPAEP detalló que los grupos etarios con mayor número de contagios son los niños de 1 a 4 años, seguidos por menores de 5 a 9 años y adultos jóvenes de 25 a 29 años. Sin embargo, advirtió que las complicaciones más severas suelen presentarse en pacientes de mayor edad, por lo que la prevención debe abarcar a toda la población en riesgo.

El sarampión es una enfermedad viral causada por un paramixovirus, altamente contagiosa y con un periodo de incubación que va de los 10 a los 14 días, aunque puede extenderse hasta 21 días”, explicó.

El Dr. López Villalobos señaló que una de las principales dificultades para contener el sarampión es que la persona puede contagiar hasta cuatro días antes de que aparezca el sarpullido, cuando los síntomas aún son inespecíficos.

Entre los síntomas iniciales destacan la fiebre alta, tos seca, escurrimiento nasal e hiperemia ocular (ojos rojos). A estos se suman las llamadas manchas de Koplik, pequeñas lesiones blanquecinas que aparecen en la cavidad oral antes de la erupción cutánea y que son consideradas un signo clínico característico de la enfermedad.

“El virus se transmite principalmente por vía aérea y puede permanecer activo hasta por dos horas en el ambiente o sobre superficies como muebles y juguetes, lo que incrementa el riesgo de contagio, especialmente en niños”, puntualizó.

El sarpullido, añadió, puede durar entre cinco y siete días, sin que ello signifique necesariamente un agravamiento del estado de salud del paciente.

El especialista alertó que el verdadero riesgo del sarampión radica en sus posibles complicaciones, entre las que destacan la neumonía viral, principal causa de mortalidad asociada a esta enfermedad, y la encefalitis, una infección neurológica grave que puede provocar convulsiones y, en casos severos, la muerte.

“Estas complicaciones refuerzan la importancia de la prevención, ya que no existe un tratamiento antiviral específico contra el sarampión”, enfatizó.

El Dr. López Villalobos recordó que la vacuna utilizada en México es la triple viral, que protege contra sarampión, rubéola y parotiditis, y destacó que no existe una vacuna exclusiva contra el sarampión.

Actualmente, y como medida preventiva ante los brotes, se ha comenzado a aplicar una dosis cero a recién nacidos, la cual no cuenta dentro del esquema formal, pero ayuda a reducir el riesgo en menores de un año. Posteriormente, la primera dosis se administra a los 12 meses de edad, con un refuerzo cuatro semanas después. Además, debido a casos detectados en personas con dos dosis previas, se ha comenzado a aplicar una tercera dosis de refuerzo.

Asimismo, se recomienda la vacunación de personas entre los 10 y 49 años, consideradas dentro del grupo de mayor riesgo epidemiológico.

“Aunque muchas personas fueron vacunadas en la infancia y algunas incluso desarrollaron inmunidad natural, la revacunación es una medida segura y altamente beneficiosa. No genera riesgos y aumenta la protección individual y colectiva”, afirmó.

El especialista lamentó que la desinformación y la desconfianza hacia las vacunas hayan contribuido al resurgimiento de enfermedades prevenibles, no solo en México, sino también en países de Europa y Estados Unidos.

“Está demostrado que las personas vacunadas no se enferman o presentan cuadros mucho más leves. La vacunación no es un negocio, es una herramienta de salud pública que salva vidas”, subrayó.

Finalmente, reiteró que existe abasto suficiente de vacunas en el país, tal como lo han confirmado autoridades federales y estatales, y que estas se aplican de manera gratuita, incluso a personas no afiliadas a instituciones de salud.

Además de la vacunación, el Dr. López Villalobos exhortó a no descuidar las medidas básicas de prevención: lavado frecuente de manos, uso de gel antibacterial, estornudo de etiqueta, evitar saludos de mano o beso y utilizar cubrebocas, especialmente en espacios cerrados.

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