Ante el incremento de casos de sarampión a nivel internacional y la reaparición de brotes en distintas regiones de México, especialistas en salud llaman a reforzar la prevención, principalmente a través de la vacunación, para evitar consecuencias graves, especialmente en niñas, niños y personas con sistemas inmunológicos debilitados.

En conferencia de prensa, Ma. Rocío Baños Lara, profesora investigadora de la Facultad de Medicina y directora del Centro de Investigación Oncológica Una Nueva Esperanza UPAEP, explicó qué es el sarampión, por qué representa un riesgo actual y cuáles son las medidas clave para proteger a la población.

La investigadora señaló que el sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa, conocida por la humanidad desde hace siglos, pero que ha recobrado relevancia debido a la disminución en las coberturas de vacunación. Se trata de una enfermedad febril y exantémica, caracterizada por fiebre alta, tos, escurrimiento nasal, conjuntivitis y erupciones cutáneas rojas que se extienden por el cuerpo.

“El sarampión inicia como un cuadro similar a un resfriado común, pero posteriormente aparecen manchas rojas en la piel, conocidas como erupciones maculopapilares. En algunos casos, antes de que aparezca el exantema, pueden observarse pequeños puntos blancos en el interior de la boca”, explicó Baños Lara.

Uno de los principales motivos de preocupación, advirtió la especialista, es la alta capacidad de transmisión del virus. El sarampión se contagia a través de gotitas de saliva expulsadas al hablar, toser o estornudar, y una persona infectada puede transmitir el virus desde cuatro días antes y hasta cuatro días después de que aparezcan las lesiones en la piel.

“Se estima que una sola persona con sarampión puede contagiar entre 10 y 20 personas a su alrededor si estas no están vacunadas”, subrayó.

Baños Lara recordó que, gracias a la vacunación, la mortalidad por sarampión se redujo en aproximadamente 90% en los últimos 50 años. Sin embargo, la disminución en la aplicación de vacunas ha provocado el resurgimiento de brotes.

Aunque la mayoría de los niños se recupera en un periodo aproximado de 10 días, entre 10 y 40% de los casos pueden presentar complicaciones graves, entre ellas:

Neumonía

Encefalitis

Otitis media, que puede derivar en sordera

Daño ocular, con riesgo de ceguera

Diarrea severa y deshidratación

Convulsiones

Muerte, principalmente en menores de edad y personas inmunocomprometidas

La especialista enfatizó que no existe un tratamiento específico contra el sarampión, por lo que la atención médica se limita al reposo, hidratación, aislamiento y control de síntomas. Por ello, la prevención es fundamental.

“El sarampión se previene con la vacunación. Contamos con la vacuna triple viral, que protege contra sarampión, rubéola y parotiditis, y con la doble viral, que protege contra sarampión y rubéola”, explicó.

El esquema completo requiere dos dosis, y para evitar brotes se necesita una cobertura mínima del 95% de la población vacunada. Baños Lara advirtió que quienes no cuentan con el esquema completo o desconocen su estado de vacunación deben acudir a los servicios de salud.

“La inmunidad que deja la enfermedad o la vacunación es de por vida. El problema es enfrentar la enfermedad sin protección, porque las consecuencias pueden ser muy graves”, puntualizó.

La académica señaló que mujeres embarazadas y personas con inmunodeficiencias no deben recibir la vacuna, por lo que dependen de la inmunidad colectiva para estar protegidas, lo que refuerza la importancia de que el resto de la población sí se vacune.

Además de la vacunación, Ma. del Rocío Baños recomendó mantener medidas generales de salud, similares a las adoptadas durante la pandemia por COVID-19.

Preferir espacios abiertos y ventilados

Lavado frecuente de manos

Mantener distancia en caso de síntomas respiratorios

Uso de cubrebocas, especialmente para reducir la dispersión de gotitas

Dormir adecuadamente y mantener una alimentación balanceada

Finalmente, la investigadora hizo un llamado a la conciencia social, destacando que vivimos en un mundo donde los virus viajan rápidamente y las fronteras no representan una barrera.

“Hoy es sarampión, mañana puede ser otra enfermedad. Las vacunas existen, funcionan y salvan vidas. La prevención es una responsabilidad compartida”, concluyó.

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