La exclusión de Arcángeles de Puebla del calendario 2026 de la Liga de Futbol Americano Profesional (LFA) detonó un conflicto que ahora se trasladará a los tribunales. La directiva acusa decisiones arbitrarias, presiones indebidas y manejo irregular del proceso de reestructura del circuito.

“La decisión de la LFA y el Fondo, hoy confirmada al darse a conocer el calendario de juegos para la Temporada 2026, resulta inexplicable, al negarse a resolver un problema detonado por ellos”, declaró el presidente de Arcángeles de Puebla, Cuahutemoc Bedolla.

La mañana del 12 de febrero, la LFA publicó en sus cuentas oficiales el rol de juegos para la Temporada 2026, en donde la onceava angelopolitana no figuró, sin tener conocimiento alguno.

Esta situación evidenció la cancelación de su participación a pesar de haber cubierto los pagos exigidos. La organización sostiene que se vulneraron acuerdos firmados y anuncia una ofensiva legal para defender sus derechos.

Esto solo puede darse a la avaricia, falta de sentido común, de profesionalismo y de sensibilidad de sus representantes
sentenció Bedolla.

Por ello, un equipo de especialistas en materia jurídica revisa cada documento firmado y cada transferencia económica con el fin de determinar la vía legal más sólida para proceder contra la LFA y el fondo estadounidense Global Sports Capital Partners (GSCP).

Será cuestión de días, incluso de horas, para que los abogados inicien el procedimiento legal, cuya resolución esperan favorable, aunque sin expectativas de tener actividad en el emparrillado durante este año.

No obstante, el futuro de los jugadores se mantiene en el limbo, pues la directiva poblana asegura que será decisión de la propia liga, pues no hay un antecedente de que pueda suceder en este caso, por lo que ellos definirán su relación entre posiblemente pasar a agente libre o ser congelados.

El origen del conflicto

Aunque la gota que derramó el vaso surgió por la publicación del calendario oficial donde Arcángeles no fue incluido, la realidad es que el conflicto ha surgido meses atrás, en donde la franquicia poblana no tenía conocimiento del problema que se originaba.

El club aceptó organizar la máxima fiesta del emparrillado en el país, es decir, el Tazón México, el cual fue celebrado en el Estadio Universitario de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), donde Mexicas se coronó campeón al vencer a Osos de Monterrey.

Sin embargo, la directiva solicitó al en ese entonces comisionado de la Liga, Alejandro Jaimes, un plazo establecido en el contrato, pero la autorización quedó pendiente debido a su renuncia; pese a ello, siguieron con la organización del Tazón.

Meses después, la LFA y sus ocho equipos, Reyes, Raptos, Osos, Mexicas, Caudillos, Dinos, Gallos y la onceava poblana, iniciaron negociaciones con el fondo estadounidense Global Sports Capital Partners (GSCP), representado por Michael MacDougall.

El objetivo era atraer el capital privado que impulsara la expansión de la liga y el desarrollo del flag football femenil. El proyecto, conocido comercialmente como LFA 2.0, contempló una inversión combinada de 100 millones de dólares a lo largo de siete años.

El declive

El 14 de noviembre de 2025, las partes suscribieron un acuerdo de compra de activos. En donde se fijaron las bases para la compraventa de activos de la Liga y de los ocho clubes, sin excluir a Arcángeles, con un pago simbólico de cinco mil dólares por equipo y una fecha límite de cumplimiento el seis de febrero.

Posteriormente, el 19 de diciembre, el fondo solicitó a la franquicia poblana regularizar un supuesto adeudo con la antigua LFA. Arcángeles manifestó su disposición de liquidar cualquier obligación, pero solicitó verificación de cargos y abonos, además de una prórroga.

Durante ese periodo coexistieron dos estructuras operativas de la LFA, lo que provocó confusión sobre la instancia responsable de cerrar compromisos financieros. A pesar de ello, la organización angelopolitana mantuvo su postura de cumplir bajo criterios de legalidad.

A dos días del DRAFT, la liga notificó la recisión del contrato de afiliación y la cancelación de su participación en la temporada 2026. La decisión se acompañó de una exigencia económica adicional y la cesión del 50 por ciento de las acciones; la directiva lo consideró intimidatorio.

Arcángeles respondió con una carta en la que reiteró su voluntad de diálogo. A partir de ese entonces se abrieron negociaciones con la LFA y con el fondo de inversión, en donde el club denunció nuevas presiones para ceder hasta el 90 por ciento de sus acciones.

Días después se exigió a los poblanos un pago de dos millones 300 mil pesos, cubierto en tiempo y forma; aun así, horas después condicionaron su lugar en el calendario a integrar a un socio impuesto. Fue el cuatro de febrero cuando la LFA desconoció el pago y retuvo los recursos hasta hoy.

Pese a cumplir con los requisitos económicos y administrativos, Arcángeles de Puebla quedó fuera del calendario 2026, por lo que ya se preparan las acciones legales para revertir la medida, recuperar los recursos aportados y defender su permanencia en el circuito de futbol americano profesional.

Con información de El Sol de Puebla

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