Este mes recordaremos el primer tránsito planetario documentado. Disfrutaremos de un eclipse total de Luna, así como de otros atractivos eventos astronómicos, entre ellos varios acercamientos planetarios, del cúmulo abierto de las Pléyades y será un buen momento para observar planetas como Júpiter, Saturno y Marte. Por si fuera poco, tenemos las fases de la Luna.

El primer tránsito planetario documentado

El 7 de noviembre de 1631, Pierre Gassendi utiliza un telescopio y la proyección de la imagen del Sol sobre una pantalla de papel y lleva a cabo la primera observación y documentación de un tránsito planetario. Tal como había anunciado Kepler, Gassendi pudo ver cómo Mercurio pasaba por delante del Sol.

El acontecimiento sirvió para comprobar la desproporción entre ambos cuerpos, ya que el planeta aparecía como un diminuto punto negro sobre la superficie iluminada de nuestra estrella, lo que iba en contra de la concepción clásica del tamaño y movimientos de los planetas en torno al Sol, ayudando a entender, aún más, el comportamiento de las manchas solares.

Gassendi era un entusiasta de la observación astronómica, lo que lo llevó a realizar el descubrimiento de cinco lunas del planeta Júpiter, además de la reobservación de las cuatro lunas galileanas, ya descubiertas, desde luego, por Galileo Galilei.



Una aproximación brillante

Al inicio de noviembre tendremos la conjunción y aproximación de Júpiter y Saturno con la Luna. El día primero a las 15:08, la Luna y Saturno estarán en conjunción, nuestro satélite estará a 4° 11´ al sur de Saturno, en dirección de la constelación de Capricornio.

Por otro lado, el día 4 a las 14:23, la Luna y Júpiter igualmente estarán en conjunción, nuestro satélite estará a 2° 23´ al sur del gigante gaseoso, pero en dirección de la constelación de Piscis. Finalmente, el día 11 a las 13:46 horas, se dará la conjunción de la Luna y Marte, cuando nuestro satélite pase a 2° 27´ al norte de Marte, en dirección de la constelación de Tauro.



Es importante mencionar que dos cuerpos están en conjunción si comparten su coordenada ecuatorial de Ascensión Recta, dándose, por ende, un acercamiento aparente entre ellos. Aunque las conjunciones suceden en horarios que no nos permitirían observarlas, por algunas noches si será factible gozar de estas aproximaciones y, lo mejor, no se requiere ningún instrumento auxiliar para recrearse del evento.



Sin embargo, si deseas ir más allá, unos binoculares o un telescopio pequeño serán suficientes para distinguir algunos aspectos de la superficie lunar, localizar las lunas galileanas de Júpiter o gozar de los increíbles anillos de Saturno.

Sólo para tus ojos, eclipse total de Luna

En la madrugada del 8 de noviembre, de 03:10 a 06:49 horas (tiempo del centro de México, entre 09:10 y 12:49 UT) tendremos la oportunidad de observar, en toda la República Mexicana, un eclipse total de Luna.

El evento se observará entre las 03:10 y las 06:49, horas sólo considerando la entrada y salida de la umbra de la Tierra, esto no da una duración de 3 horas 39 minutos.



La observación del evento será interrumpida, en el centro del país, por la salida del Sol, a las 06:34 horas. La Luna se encontrará en dirección de la constelación de Aries, hacia la parte noroeste de la esfera celeste (ver la siguiente tabla y la figura 3).

La Pléyades en Mesoamérica

El Sol, la Luna, las estrellas, el planeta Venus y las Pléyades eran vitales para la vida religiosa, cultural y cotidiana de los pueblos antiguos, regían sus calendarios, la agricultura y a la sociedad misma.

Es probable que, para los aztecas, las Pléyades se representaran por Tianquiztli (El Tianguis, lugar de trueque y comercio).

Con la aparición de las Pléyades se señalaba el quinto punto cardinal y con ello, el inicio de las festividades y ceremonias de “Atadura de Años” o del “Fuego Nuevo” que acontecía cada 52 años, y empezaba cuando los sacerdotes subían el "Cerro de la Estrella" a observar su movimiento; si las Pléyades pasaban por el cenit a la medianoche y continuaban su camino, los dioses les habían ofrecido otros 52 años de vida.

Para los mayas, el conocimiento de fechas y horas estaba gobernado por Venus y el conjunto de estrellas de las Pléyades. En el libro del Popol-Vuh hallamos relatos del Sabio Pez-Tierra (Kukulcán, que para muchos es el mismo dios Quetzalcóatl) y sus encuentros con los “cuatrocientos muchachos” a los que mata. Con el triunfo de Hunalhpú e Ixbalamqué (los gemelos) resucitan los “cuatrocientos muchachos” y se convierten en Las Pléyades (El Montón).

Entonces, en el más puro sentir astronómico, estas estrellas “son ángeles que levanta el señor” (dicen los chortis), el día del primer paso del Sol por el zenit, cuando su brillo representa la vuelta a la vida de los “cuatrocientos jóvenes” y marca el inicio de las lluvias (aproximadamente el 23 de mayo en Chichen Itzá).

Las Pléyades, es un cúmulo abierto cercano a la Tierra, se localiza a 444.2 años luz, está incluido al catálogo de Messier de 1769, se le reconoce como Messier 45 o M45, y también como las siete hermanas.

De observaciones posteriores, se les asocia a una nebulosa de reflexión, la cual, se cree que es residuo de su nube materna original, de la que se formaron,y que ha sido eyectada por los fuertes vientos provenientes de estas estrellas jóvenes. Se estima que la edad del cúmulo es apenas de unos 100 millones de años y tienen una esperanza de vida de 250 millones de años más, cuando las estrellas se dispersen y sigan sus propias trayectorias.

El cúmulo M45, con un diámetro de 70 años luz, se localiza en dirección de la constelación de Tauro. Para gozar del espectáculo que ofrecen las Pléyades, no se requiere ningún instrumento, pero si deseas captar detalles, con unos binoculares o un telescopio pequeño podrás hacerlo y de esta manera maravillarte con las más de 500 estrellas principales que conforman este cúmulo estelar abierto.