El Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) anunció que científicos mexicanos desde el Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano (GTM) ubicado en el volcán de la Sierra Negra, en Puebla, trabajan con otros investigadores de 12 telescopios ETH, en probar la existencia de agujero negro M87* a través de la teoría de Einstein.

Los resultados de las investigaciones se publicaron recientemente en Physical Review D (volumen ADD, páginas ADD) con el artículo título “Constraints on black-hole charges with the 2017 EHT observations of M87*”, cuyos autores principales son Prashant Kocherlakota y Luciano Rezzolla, miembros de la Colaboración EHT.

Los telescopios EHT individuales involucrados son: ALMA, APEX, el telescopio IRAM de 30 metros, el telescopio James Clerk Maxwell (JCMT), el Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano (GTM), el Arreglo Submilimétrico (SMA), el Telescopio Submilimétrico (SMT) y el Telescopio del Polo Sur (SPT). El Telescopio de Groenlandia, el Telescopio de Kitt Peak y NOEMA se unieron al EHT después de las observaciones de 2017.

El consorcio EHT está formado por 13 instituciones: Instituto de Astronomía y Astrofísica de la Academia Sinica, la Universidad de Arizona, Universidad de Chicago, Observatorio de Asia Oriental (EAO), Goethe-Universitaet Frankfurt, Institut de Radioastronomie Millimétrique (MPG / CNRS / IGN), Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano, Instituto Max Planck de Radioastronomía, Observatorio Haystack del MIT, Observatorio Astronómico Nacional de Japón, Instituto Perimeter de Física Teórica, Universidad de Radboud y Observatorio Astrofísico Smithsoniano.

El Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano (GTM), tuvo un papel importante en las observaciones tomadas como miembro del EHT, pues es una de las estaciones más grandes dentro del arreglo. 

En la colaboración EHT, los telescopios localizados en diferentes partes del mundo están interconectados para formar un telescopio gigante virtual con un plato tan grande como la Tierra misma. Con la precisión de este telescopio, se podría leer un periódico en Nueva York desde un café callejero de Berlín.

LOS RESULTADOS DEL ESTUDIO

Un equipo de científicos de la colaboración EHT, liderado por Prashant Kocherlakota y Luciano Rezzolla del Instituto de Física Teórica de la Universidad Goethe de Frankfurt en Alemania, ha investigado por primera vez cómo encajan las diferentes teorías con los datos de observación del agujero negro M87* en el centro de la galaxia Messier 87.

La imagen de M87*, tomada en 2019, fue la primera prueba experimental de la existencia real de agujeros negros después de la medición de ondas gravitacionales en 2015.

En la investigación reciente, y publicada,  se destaca que el M87* está en excelente acuerdo con las teorías basadas en Einstein y, en cierta medida, con las teorías basadas en cuerdas.

Prashant Kocherlakota, científico de la Universidad de Frankfurt y miembro de la Colaboración EHT, explica: "Con los datos registrados por la Colaboración EHT, ahora podemos probar diferentes teorías de la física con imágenes de agujeros negros. Actualmente, no podemos rechazar estas teorías al describir el tamaño de la sombra de M87*, pero nuestros cálculos limitan el rango de validez de estos modelos de agujeros negros".

Luciano Rezzolla, jefe de Física Teórica de la Universidad de Frankfurt y miembro de la Junta de Gobierno de la Colaboración EHT, dice: “La idea de los agujeros negros para nosotros los físicos teóricos es al mismo tiempo una fuente de preocupación e inspiración. Si bien todavía luchamos con algunas de las consecuencias de los agujeros negros, como el horizonte de eventos o la singularidad, parece que siempre estamos ansiosos por encontrar nuevas soluciones de agujeros negros también en otras teorías. Por tanto, es muy importante obtener resultados como los nuestros, que determinen qué es plausible y qué no. Este fue un primer paso importante y nuestras limitaciones mejorarán a medida que se realicen nuevas observaciones".

Como señaló por primera vez el astrónomo alemán Karl Schwarzschild, los agujeros negros doblan el espacio-tiempo en un grado extremo debido a su extraordinaria concentración de masa y calientan la materia en su vecindad para que comience a brillar.

El físico neozelandés Roy Kerr demostró que la rotación puede cambiar el tamaño del agujero negro y la geometría de su entorno. El "borde" de un agujero negro se conoce como horizonte de eventos, el límite alrededor de la concentración de masa más allá del cual la luz y la materia no pueden escapar y que hace que el agujero negro sea "negro".

Los agujeros negros, predice la teoría, pueden describirse mediante un puñado de propiedades: masa, espín y una variedad de posibles cargas.