En videoconferencia, charlamos con Alfonso acerca de por qué se interesó por la ciencia, su trabajo en Europa y los retos a los que se ha enfrentado. De esta forma, continuamos con la serie de entrevistas “Inaoenses en el mundo”.

Estudié Electrónica –nos cuenta Alfonso– porque cuando era niño me resultaba atractivo el tema de los videojuegos y las computadoras, y lo que fundamenta a nivel práctico el funcionamiento de esos aparatos son los componentes electrónicos. Esta fue la motivación inicial para meterme en el tema”.

Alfonso Rafael Cabrera Galicia es originario de Acapulco, Guerrero. Realizó estudios en Ingeniería Electrónica en el Tecnológico de Celaya, y es egresado de la maestría en Electrónica del INAOE. Actualmente, es doctorante en el Instituto Central de Ingeniería, Electrónica y Análisis - Sistemas Electrónicos (ZEA-2) perteneciente al Instituto de Investigaciones Jülich, en Alemania, donde trabaja en el diseño de circuitos integrados analógicos para su utilización en aplicaciones de muy baja temperatura.

En Alemania, Alfonso Cabrera trabaja en el diseño de circuitos integrados analógicos para su utilización en aplicaciones de muy baja temperatura, cercana a los 4 grados kelvin.

Sobre el proyecto, explica: “El tema de mi trabajo doctoral es el diseño de circuitos integrados para aplicaciones de muy baja temperatura, que tienen como objetivo ser parte de un sistema de control electrónico para el manejo de qubits (bits cuánticos). Como son sistemas físicos que tienen que operar a muy baja temperatura, se requiere que la electrónica de control esté cerca de ellos, en el sitio donde se enfrían”.  

Aclara que el área de computación cuántica es muy grande y que lo que él desarrolla es apenas una pequeña parte de la misma: “hay gente que se dedica al modelado matemático, a la teoría puramente física, a la programación. En nuestro caso, es como si estuviéramos diseñando un tornillo o engrane para un auto completo, que es parte de un experimento más grande, una pieza de todo un sistema. La electrónica que desarrollamos es de soporte para que la computadora pueda trabajar”.

Informa además que este proyecto se desarrolla en el marco de una colaboración entre el INAOE y Jülich, “y de hecho por eso ando por aquí”.

Interrogado sobre los retos a los cuales se ha enfrentado en el extranjero comenta: “Principalmente el lenguaje, mi lengua materna es el español y puedo hablar inglés, apenas estoy comenzando a trabajar en el alemán, y el segundo reto ha sido la adaptación al clima y los cambios de exposición al sol en Alemania. En México, como estamos muy cerca del Ecuador, en verano o invierno tenemos una hora más o menos de sol y casi ni se nota. Pero aquí en verano el sol ya está saliendo a las cinco de la mañana y se oculta a las diez de la noche, y en invierno es al revés: a las cuatro y media de la tarde está casi oscuro y sale el sol a las nueve de la mañana. Esto ha sido lo que más me ha afectado”.

Para concluir, señala: “Hay que echarle ganas y tratar de mejorar para contribuir en el futuro al desarrollo de los temas que trabajamos, la electrónica de circuitos integrados, en México”.


F. INAEO