Cuba recibió en enero 184,833 visitantes internacionales, lo que significó un 5,9 % menos que en el mismo mes de 2025, la peor cifra para el turismo en la isla en al menos 13 años, sin contar el período de COVID-19.
Este sector, esencial para la economía cubana, se encontraba ya en crisis en el ejercicio previo, cuando se registraron las peores cifras en dos décadas a excepción de la pandemia. Sin embargo, la inestabilidad geopolítica en el Caribe en enero le ha asestado un nuevo golpe.
Los números del primer mes de 2026 muestran contrastes. Mientras las cifras de algunos mercados aumentaron en la comparación interanual, los de otros —y la suma general— exhibieron retrocesos, según los datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).
La cantidad de visitantes de los dos mayores países emisores, Canadá y Rusia, subieron un 12 % y un 31 %, respectivamente, hasta los 99,727 y los 15, 688 turistas. También se incrementaron los viajeros procedentes de Argentina (7336) y China (3460).
Sin embargo, la mayoría de mercados experimentaron caídas, algunas de carácter marcado, como es el caso de la comunidad cubana en el exterior, que retrocedió más de un 40 %, hasta los 12,574 viajeros; y los estadounidenses, que cedieron un 50,1 %, hasta los 6,997.
También sufrieron un descenso las cifras de México (7,2 %), Colombia (17,9 %), España (22,2 %) y Francia (35,6 %).
Caída de la comunidad cubana
En el caso de la comunidad cubana en el exterior, el economista Pedro Monreal consideró su retroceso como “lo más llamativo de los datos de turismo de Cuba en enero de 2026”.
“No solamente se redujo 40,2 % respecto a enero de 2025, sino que registró el segundo menor nivel para un mes de enero del periodo 2020-2026”, comentó en sus redes.
Para el analista independiente, puede ser explicado por varios factores. Entre estos enumeró “las inquietudes por la política migratoria más restrictiva en EE.UU.” y “las complicaciones logísticas del viaje y desgaste emocional por agravamiento de la crisis interna” en Cuba.
“También pudieran influir las alternativas para encuentros familiares (por ejemplo, República Dominicana) y el encarecimiento del costo de los viajes”. añadió.
En opinión del experto, a pesar de la caída del sector abriendo el año, “lo peor está por llegar”.
“Comparado con enero, febrero de 2026 pudiera ser el peor mes para el turismo internacional en décadas”, vaticinó Monreal.
“El bloqueo petrolero de EE.UU. hacia Cuba saca la actividad turística en general y los viajes de la comunidad cubana en particular de sus lógicas y dinámicas habituales para desplazarlas hacia un nocivo contexto de pugna geopolítica: anti-turismo en estado puro”, remató.
Perspectivas no tan alentadoras
La opinión de Monreal es compartida por otros analistas y medios internacionales.
En un reporte sobre el tema, la agencia EFE consideró que las perspectivas para los próximos meses, en plena temporada alta, no son halagüeñas debido a los efectos en la isla del asedio petrolero de EE.UU. Se trata de una medida que la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha considerado contraria al derecho internacional, apunta el medio.
En las últimas semanas, todas las aerolíneas canadienses y rusas anunciaron que dejaban de volar temporalmente a Cuba por falta de combustible, y varios países han recomendado a sus ciudadanos no viajar en absoluto a la isla o hacerlo extremando las precauciones, recuerda EFE.
La incertidumbre sobre la evolución de las tensiones geopolíticas entre Washington y La Habana, y las consecuencias acumuladas de la falta de combustible en la isla, también repercuten negativamente en las perspectivas del turismo en Cuba.
El país caribeño registró en 2025 poco más de 1,8 millones de visitantes extranjeros, frente al objetivo gubernamental de 2,6 millones. En 2024 habían sido 2,2 millones y en 2023, 2,4 millones, según datos oficiales.
Factores del retroceso
La debilidad del sector turístico cubano, motor económico durante años, tiene como principales factores la grave crisis económica y energética que sufre la isla —que repercute en los servicios y la experiencia—, el recorte de rutas aéreas y las sanciones estadounidenses.
El turismo es fundamental para los planes de recuperación económica del Gobierno cubano, por su aporte al producto interno bruto (PIB) y por la entrada de divisas que representa, que habitualmente figura entre las más importantes, junto con los servicios profesionales y las remesas.
Las cifras quedan lejos de los máximos registrados en 2018 (4,6 millones) y en 2019 (4,2 millones), números récord ligados al “deshielo” de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba en esos años y a la eliminación de restricciones de Washington a los viajes a la isla.
En la actualidad, la situación del turismo en Cuba contrasta con la de destinos similares de la región del Caribe, como Punta Cana (República Dominicana) y Cancún (México), que han registrado máximos históricos de visitantes tras la pandemia.
Con información de OnCubaNews
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