En 2026, el amor también se conversa por chat. La inteligencia artificial se consolidó como una nueva intermediaria emocional: ayuda a redactar mensajes, practicar declaraciones sentimentales, procesar rupturas o simplemente acompañar momentos de soledad. Los chatbots románticos dejaron de ser una curiosidad para convertirse en una práctica cada vez más extendida.
Un estudio reciente de Infobip revela un dato contundente: el 50% de los usuarios de entre 35 a 44 años ya interactuó con un chatbot con fines románticos o emocionales, ya sea para coquetear, recibir consejos afectivos o mantener conversaciones íntimas.
La IA deja así de ser solo una herramienta funcional y empieza a ocupar un espacio más personal en la vida cotidiana.
«Coquetear» con una IA
El relevamiento también muestra que casi el 20% de los estadounidenses admite haber mantenido conversaciones coquetas con chatbots, una tendencia que se intensifica en ciertos grupos etarios. Entre las personas de 35 a 44 años, el fenómeno es aún más marcado: más del 50% reconoce haber flirteado alguna vez con un chatbot.
Estos datos confirman que para muchos usuarios, la IA funciona como un espacio de exploración emocional, sin juicios y disponible en todo momento.
La IA como espacio seguro para expresar emociones
El atractivo de estos asistentes no está en “reemplazar” relaciones humanas, sino en ofrecer un entorno controlado, disponible 24/7 y libre de juicio. Para muchas personas, hablar con una IA es el primer paso antes de animarse a una conversación real: practicar qué decir, ordenar ideas o simplemente sentirse escuchadas.
“Herramientas como ChatGPT se convirtieron en una especie de “diario interactivo” o coach emocional. La tecnología no siente, pero sabe responder; y en un mundo acelerado, esa disponibilidad permanente tiene un valor emocional concreto”, explica Fabiola Jiménez, Country Manager de Infobip México.
Japón y el límite entre lo simbólico y lo real
El fenómeno alcanza su expresión más extrema en Japón, donde en los últimos años se viralizaron casos de personas que celebraron bodas simbólicas con personajes virtuales creados con inteligencia artificial. Más allá del impacto mediático, estos episodios abrieron un debate global sobre la naturaleza del afecto, la soledad urbana y el rol de la tecnología en la construcción de vínculos.
En América Latina, el uso es menos radical, pero no menos revelador: la IA aparece como acompañante, consejera y mediadora emocional, especialmente entre generaciones jóvenes acostumbradas a vincularse por chat.
“Estamos viendo que la conversación digital ya no es solo funcional, también es emocional. Las personas buscan contención, claridad y empatía, incluso en entornos tecnológicos”, agrega Jiménez.
Beneficios de usar tecnología en el terreno afectivo
Desde Infobip destacan algunos aportes claros del uso de chatbots en el plano emocional:
- Facilitan la expresión: ayudan a poner en palabras sentimientos difíciles de verbalizar.
- Reducen la ansiedad social: permiten “ensayar” conversaciones importantes.
- Acompañan en momentos de soledad: sin horarios ni barreras.
- Fomentan la introspección: muchas personas usan la IA para entender mejor lo que sienten.
Lo que sí hay que tener en cuenta
Especialistas advierten sobre la importancia de no sustituir el contacto humano, cuidar la privacidad de los datos compartidos y mantener expectativas realistas sobre lo que una IA puede, y no puede ofrecer.
“La clave está en cómo se diseña la experiencia. La inteligencia artificial puede ser una gran aliada para acompañar emociones humanas, siempre que se use con responsabilidad, transparencia y foco en las personas”, finaliza la ejecutiva de Infobip.
San Valentín 2026 deja así una postal distinta: menos idealizada, más conversada. En tiempos donde decir lo que sentimos no siempre es fácil, los chatbots románticos se consolidan como un puente digital hacia emociones muy reales.
Con información de Infobip
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