En un contexto marcado por la crisis ambiental, el cambio climático y la creciente presión social para transformar los modelos productivos, la química verde y la economía circular se posicionan como ejes estratégicos para avanzar hacia una industria química más sostenible, competitiva y socialmente responsable. Así lo expuso Mario Alberto López Mendoza, Director Académico de la Escuela de Ingeniería Química Industrial de la UPAEP.

El académico subrayó que desde la Revolución Industrial ha predominado un modelo de economía lineal, basado en extraer recursos, producir, consumir y desechar, esquema que hoy muestra claros signos de agotamiento. “Las consecuencias son evidentes: rellenos sanitarios saturados, acumulación de residuos plásticos, contaminación de cuerpos de agua y un uso intensivo de recursos no renovables como el petróleo”, señaló.

López Mendoza explicó que la economía circular plantea un cambio profundo al buscar que los residuos y subproductos se reincorporen a las cadenas productivas, transformándolos en nuevos insumos. Este enfoque permite reducir la generación de desechos, disminuir el consumo de materias primas vírgenes y optimizar el uso de energía y agua, dos de los recursos más críticos en la industria química.

“Más que una moda ambiental, la economía circular debe entenderse como una estrategia de competitividad industrial. Las empresas que logren integrar estos principios serán más eficientes y reducirán costos asociados a materias primas y disposición de residuos”, afirmó.

Entre los principales retos, destacó los desafíos logísticos, como la correcta separación y recolección de residuos, y los retos tecnológicos, que implican desarrollar procesos capaces de separar, purificar y revalorizar materiales complejos, especialmente los plásticos.

De manera complementaria, el director académico abordó el papel de la química verde, un enfoque surgido a finales de la década de 1990 que promueve el diseño de procesos químicos más seguros y sostenibles, basados en 12 principios fundamentales. Entre ellos resaltó la prevención de residuos, la reducción del uso de sustancias tóxicas, la eficiencia energética, el aprovechamiento de materias primas renovables y la llamada economía atómica, que busca maximizar la incorporación de los materiales en el producto final.

“La química verde y la economía circular son dos caras de una misma moneda. Ambas buscan eficientar recursos, reducir impactos ambientales y responder a una demanda social cada vez más clara”, puntualizó.

López Mendoza destacó el papel central de la ingeniería química en esta transición, particularmente en el desarrollo del reciclaje químico avanzado, que permite recuperar las materias primas originales de los plásticos mediante procesos inversos, superando las limitaciones del reciclaje mecánico tradicional.

Asimismo, señaló el enorme potencial del aprovechamiento de residuos agroindustriales, especialmente en estados como Puebla, donde subproductos como el bagazo de caña, residuos de café, industria cervecera o incluso cáscaras de huevo pueden transformarse en biocombustibles, biofertilizantes, materiales compuestos o insumos industriales, generando nuevas cadenas de valor y los llamados empleos verdes.

Desde el punto de vista económico, el académico de UPAEP subrayó que estos modelos permiten reducir costos de producción y de manejo de residuos, una de las actividades más onerosas para la industria. En el ámbito social, fomentan la creación de empresas de base tecnológica, fortalecen economías locales y promueven una cultura de sostenibilidad y bien común.

En materia ambiental, contribuyen a disminuir emisiones, optimizar el uso del agua y mitigar los efectos del cambio climático, cuyas consecuencias —como lluvias intensas, sequías y bajas temperaturas extremas— ya son visibles.

Finalmente, Mario Alberto López enfatizó que avanzar hacia una industria más sostenible requiere del trabajo conjunto bajo el modelo de la tetrahélice: universidad, sociedad, sector privado y sector público. “Desde la academia debemos ser creativos y propositivos; el sector industrial debe apostar por la innovación; la sociedad comprometerse con prácticas responsables, y el sector público generar regulaciones e incentivos adecuados”, concluyó.

Con esta visión, la UPAEP refrenda su compromiso de formar profesionales capaces de liderar la transición hacia procesos industriales más verdes y sostenibles, contribuyendo al desarrollo responsable de Puebla, de México y del mundo.

Para más información de UNIVERSIDADES  haz clic AQUÍ.

Sigue la información de última hora en las redes sociales de URBANO Noticias Puebla y Tlaxcala.