Por la inspiración que brindó en cuestión de tecnología, enseñanza y divulgación de la ciencia, así como para celebrar su 28 aniversario, el Rector Alfonso Esparza Ortiz develó una escultura a Don Cuco “El Guapo”, el primer robot pianista de América con inteligencia artificial capaz de leer partituras.

El Rector Alfonso Esparza enfatizó que esta escultura además de un reconocimiento a sus creadores, es un recordatorio de la necesidad de destinar mayores recursos a la ciencia y la tecnología.

Sumado a sus conciertos, Esparza Ortiz recordó que este robot ha hecho importantes contribuciones al campo de la Medicina, ya que gracias a este se creó el Departamento de Ingeniería Biomédica del DIF-Puebla, para construir prótesis de manos biónicas. También generó aportaciones al diseño de simuladores de ultrasonido, artroscopías, endoscopías y laparoscopías.

En tanto Alejandro Pedroza Meléndez, creador de Don Cuco y fundador del Departamento de Semiconductores y Microelectrónica, indicó que esta escultura es la primera dedicada a un robot por su aportación a la sociedad, ya que ha sido el mayor divulgador de ciencia de la Institución y ha impulsado vocaciones científicas.

La escultura a Don Cuco “El Guapo” se ubica en el lobby del teatro del Complejo Cultural Universitario, fue realizada en los talleres de la Fundidora GUMADI de Demetrio Moisés Cuevas Márquez, con el apoyo del artista del hierro Miguel Vega de Lima y dirigidos por el doctor Alejandro Pedroza.

Esta obra de tamaño natural -realizada en aluminio y acero- refleja casi con exactitud la figura del humanoide pianista mexicano, pues se tomaron moldes directamente de sus piezas originales. No obstante, se agregaron algunos detalles que difieren de la versión original.

Pionero de la robótica en México

Don Cuco “El Guapo” fue diseñado y construido en el Departamento de Microelectrónica, del Instituto de Ciencias (ICUAP), en agosto de 1992, por un equipo de 30 investigadores y 20 estudiantes de diferentes disciplinas, entre ellos los doctores Alejandro Pedroza Meléndez, Elsa Chavira Martínez, Domingo Vera Mendoza y Héctor Simón Vargas Martínez; los maestros Ignacio Becerra Ponce de León, Arnulfo Lara Eliosa, Alberto Mendoza Hernández, Rodolfo Pérez García, así como Javier Méndez Mendoza y Jorge Sánchez Chantres.

Su construcción buscó demostrar una aplicación del procesador ILA 9200 (diseñado en 1985 por investigadores de Argentina, Brasil, Colombia, España y México), para la Exposición Universal de Sevilla en 1992. Por lo tanto, su fabricación se realizó a contrarreloj, en tan sólo seis meses. Lo guapo se debe a su apariencia humanoide transparente diseñada por la escultora Gloria Erika Weimer.

Lo anterior permitió que sus componentes y sistemas sean visibles. De esa forma fue posible mostrar cómo funciona la inteligencia artificial, el cerebro y el sistema nervioso robótico, principios para el desarrollo de aparatos enfocados a la creación de prótesis y otros equipos biomédicos.

Don Cuco tiene dos formas de tocar el piano: leyendo las partituras con una mini-cámara en su ojo izquierdo y por medio de la programación. Las partituras son captadas por su cerebro, un procesador con 10 millones de transistores en una superficie de 150 mm y más de 3 mil 500 conexiones, el cual dice qué hacer a cada dedo, brazo, hombro y pierna. Utiliza ocho servomotores que le dan movilidad a sus manos. Mide 1.98 metros y pesa 175 kilogramos.

Se convirtió en un personaje célebre. Lo han visto en vivo cuatro millones de personas en 50 países; sin contar sus participaciones en televisión y cine, es mencionado en libros de textos de primaria y secundaria e incluso su imagen está plasmada en dos murales de la capital poblana.

Además de ser innovador en el mundo de la ingeniería, ha sido pionero en instrumentos para la Medicina moderna. Actualmente, Don Cuco “El Guapo” se encuentra en mantenimiento, en el Laboratorio de Robótica de la Facultad de Ciencias de la Computación.