Arrancaron las elecciones intermedias en México, de las que serán en este 2021 las más grandes de América Latina pues a nivel federal se elegirán 300 diputados por mayoría relativa y 200 por representación proporcional. Y a nivel local, se eligen 15 gubernaturas, 30 congresos locales y alcaldías en 30 estados.

Por el número de cargos, no es un tema menor el que se disputa en estas elecciones intermedias que tienen el aderezo inédito en nuestro país: el de la reelección en los congresos federales, locales y ayuntamientos en el medio de un escenario también inédito y lamentable: la pandemia provocada por COVID-19.

En el centro de todo, están las consecuencias económicas y de salud que ha generado este virus en todo el mundo, pero las realidades en nuestro México pueden tener lecturas distintas y es de un buen estratega saber qué elementos tiene en común la mayoría de los ciudadanos respecto a la lectura de su realidad y cotidianidad.

El buen estratega, tiene que mirar la realidad a través de la mayoría del electorado y no así a través de sus ojos, ni a través de una realidad sesgada por su entorno. El estado de ánimo, las emociones colectivas, la idiosincrasia del electorado, todos estos elementos que entretejen, -si se sabe leer adecuadamente- una asertiva estrategia.

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En Puebla, como en muchos otros estados con diferencia de días, las campañas para diputados federales ya iniciaron y tal y como lo habíamos suscrito en anteriores opiniones, los ejes de los mensajes de comunicación política están centrados en la eficacia o ineficacia de las administraciones centrándose en la pandemia.

Las alianzas de institutos políticos al partido oficialista, han enviado un mensaje de cohesión y unidad que se traduce en los slogans, la imagen gráfica y hasta los spots de video. La unidad si se maneja bien, podría traducirse en sinónimo de cohesión y certidumbre ante un panorama tan incierto provocado por la pandemia.

Justo, los abanderados de los distritos federales de la alianza de los partidos políticos opositores, han jugado sus cartas apostando a las debilidades que en materia de salud relacionan con la ineficacia que cuestiona el haber podido salvar vidas humanas. Han apostado por no hacer “mítines” a la vieja usanza evidentemente por el tema de la pandemia y también han apostado por comunicar más y mejor a través de redes sociales.

El partido oficialista, tiene como líder moral y presidente de la República, al mejor conocedor de la percepción de realidad de la mayoría de los mexicanos, al mejor comunicador. No es gratuito que, al polarizarse el país, el número del polo que apoya a López Obrador supere en número a sus oponentes, tampoco es gratuito el casi 60 por ciento de aprobación que mantiene pese a la pandemia y sus consecuencias.

La alianza opositora tiene varios elementos que no resultarán fáciles de desterrar del imaginario colectivo del mexicano: la culpabilidad de los anteriores institutos políticos que gobernaron por cualquier situación negativa en el presente. Tendrán que analizar muy bien a sus electores para realizar un asertivo mensaje y poder penetrar no en la racionalización sino en la emoción.

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En cambio, el partido oficialista tiene a favor y aunque en estas intermedias López Obrador no aparecerá en la boleta, las siguientes cartas que ha jugado casi magistralmente el gobierno federal. Ya que no irrumpe ninguna ley electoral.

El optimismo que los mexicanos perciben con el inicio de la vacunación contra la enfermedad COVID a los adultos mayores, que quizá para el encargado en materia de salud de la pandemia obedezca a su siempre estrategia desde que iniciaron los primeros casos en el país muy dirigida al objetivo de no saturar los hospitales. Pero para todas y toda la primera dosis en los adultos mayores implica una sensación de alivio que se traduce en gratitud no importa si la razón dicta que es responsabilidad del gobierno por ser un tema de salud pública, el corazón gana.

Sembrar mensajes de esperanza, está directamente relacionado con los mensajes de optimismo que ha comunicado el gobierno federal durante la pandemia. Y la vacunación a adultos mayores abona a este sentimiento esperanzador.

Por tanto, los partidos opositores al oficialista tendrán que hacer uso de toda la creatividad y estrategias de marketing y comunicación política basadas, insisto, en la lectura de la realidad de la mayoría de los mexicanos.

Por ejemplo, si se quiere atacar por el tema de pérdida de empleos, no basta con relatar que la tasa de desempleo se ubicó en 3.8% en diciembre, algo así como 426 mil personas que perdieron su empleo y que se han perdido más de 3 millones de empleos en lo que va de la pandemia. ¿Por qué no es suficiente? Porque hay que conocer la radiografía completa, estos empleos son formales, en lo que va de la pandemia más de 9 millones de personas se han sumado a la tasa del 56% de informalidad laborar de la población económicamente activa, es decir, 30 millones de mexicanos.

Y siguiendo con la radiografía completa, en México con más de 50 millones de pobres y más de 9 millones en pobreza extrema la mayoría de las familias son extendidas y viven en una sola vivienda. Es decir, madres, padres, abuelos, hijos y hasta tíos. De los programas sociales que serán entregados con pago anticipado por blindaje electoral, destacan: el apoyo de pensiones para adultos mayores, apoyo para hijas e hijos de madres trabajadoras, becas jóvenes construyendo el futuro y escribiendo el futuro, así como becas Benito Juárez.

Así que si bien, la realidad de nuestro México poco o nada a cambiado, los simbolismos de programas de bienestar y la vacunación a adultos mayores, inyectan a la emoción de la cual el partido oficialista siempre ha comunicado: La esperanza.

Twitter: @AlesandraMartin