El plan de Hannia no era pasear en helicóptero, era ser mariposa o pájaro. 

Vestida con una falda de tul color rosa fiusha, una playera blanca donde se lee  "Con mucho corazón Hannia", mallas blancas y zapatitos negros, una pequeña de 5 años de edad sube por primera y última vez en su vida a un helicóptero.

Su cabeza no tiene rastro de pelo, lleva cubreboca negro y jamás suelta a sus papás de las manos. No se puede saber si sonríe, pero ya sentada en la aeronave agita con emoción sus manos en señal de adiós hacía las personas que se quedan en tierra. 

El piloto le coloca unos audífonos de aviación y la asegura al asiento. La rutina es replicada con sus papás, Arisaday y Miguel Ángel. Ya todos listos y en su lugar, el sueño de la pequeña se empieza a cumplir.



UN AÑO Y UN MES CON CÁNCER


Hannia tiene 5 años de edad, pero desde hace trece meses su vida cambió. Comenzó con tratamientos para combatir un cáncer que no le permitirá llegar a cursar la primaria, ni ser adolescente. Se encuentra en fase terminal, con cuidados paleativos, y pronto dejará de respirar.  

Sus padres, sabiendo que habrá un desenlace fatal inminente, pidieron ayuda a la presidenta del DIF de Cuapiaxtla, Alejandra Martínez Gloria para que la pequeña niña cumpliera su sueño: poder volar.

La funcionaria honoraria entonces solicitó al Sistema Estatal DIF la atención del caso. Se hicieron la gestión para cumplir el anhelo de la menor, con una respuesta positiva, entonces el Sistema de Urgencias Médicas Avanzadas (SUMA) proporcionó el helicóptero.


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QUIERO SER PÁJARO O MARIPOSA


Un vuelo en helicóptero no era lo que Hannia tenía pensado.  Ella lo que quiere es volar como lo hacen las mariposas o los pájaros.

"Me dice: quiero ser un pajarito o una mariposa. Quiero volar", narró su madre a los medios de comunicación previó al paseo en helicóptero que le regaló el gobierno del estado.  "Le llama la atención ver los aviones. Se emociona", agregó.

La pequeña, antes de volar recibió otro regalo sorpresa en una caja envuelta con un colorido papel y moño. También un bombero muy bien uniformado en amarillo le entregó unos globos, de cuyo ramillete sobresalió un unicornio.

EL VUELO

Minutos antes de las 12 del día, del 25 de febrero, el helicóptero estaba listo en el hangar del Gobierno del Estado. Las hélices empezaron a girar y la aeronave a subir. 

Desde arriba pudo admirar el Estadio Cuauhtémoc, pero además un corazón gigante impreso en una lona, también de rosa fiusha. Luego paseo, desde la capital poblana hasta su natal Cuapiaxtla donde pudo ver su casa desde el aire. 




Previo al vuelo, Miguel Ángel, su padre, compartió que enfrentar el cáncer al lado de su hija ha sido muy difícil, pero han logrado salir adelante a pesar de las circunstancias.

Contó que la próxima semana se reunirá en persona con el gobernador, Miguel Barbosa Huerta porque además de todo necesita un trabajo estable para mantener a su familia, pues Hannia tiene dos hermanos.

"Me dijo que me va a dar trabajo, que hable yo con él en ocho días, por la enfermedad de mi niña no tengo un trabajo estable". 


"Hay altas y bajas pero más que nada ponernos en las manos de Dios porque él es el que nos da la fortaleza para continuar con nuestros hijos y verlos a ellos, con verlos felices, contentos, siempre despertar y ver su sonrisa, con eso nos da ánimos para seguir adelante".