En pocos años el flujo del agua hacia el valle de Tlaxcala disminuirá en cantidad y calidad. Los caudales que provienen de la Malinche perderán fuerza, flujo y cantidad debido a la deforestación y la erosión del suelo provocada por la tala y la plaga negra del gusano descortezador.

La plaga que afecta a más de 3 mil hectáreas de bosque en Tlaxcala y Puebla es además botín de algunas empresas dedicadas al saneamiento de los bosques: cortan árbol verde y se llevan la madera a cambio de desinfectar la zona que pocas veces lo hacen de manera correcta.



La crisis ambiental que se vive en las faldas de la Malinche ha evidenciado la falta de coordinación entre los tres niveles de gobierno y la falta de protocolos para atender, combatir y prevenir -junto con las comunidades- la plaga que se propaga a otros municipios.

“La gente solo ve la zona del bosque afectada, a lo lejos se ve las hectáreas cafés y secas; lo que no sabe es que la tala de árboles infectados con el gusano provocará, a la larga, la erosión por aire y agua, y esto provocará que el agua deje de fluir hacia el Valle de Tlaxcala; es decir, este es un problema no solo de las comunidades sino para la ciudad y el estado”, menciona el ingeniero agrónomo Carlos Gilberto Pacheco Montiel en entrevista para Urbano Tlaxcala. Contra esto, las comunidades de algunos pueblos afectados se han organizado para sanear, con sus propios recursos, los bosques, colocando trampas, monitoreando las zonas afectadas e informando a otros pueblos sobre la plaga.

De San Bartolomé Cuahuixmatlac, Tlaxcala, hasta San Miguel Canoa, Puebla, el ingeniero agrónomo Carlos Gilberto Pacheco y otras organizaciones civiles, comunitarias y defensoras del medio ambiente llevan información a las comunidades. Carlos sube todos los días el monte con compañeros y compañeras para vigilar a las empresas, para sanear los bosques contaminados, colocan trampas elaboradas con botellas PET que atrapa al insecto.


Con la llegada de la temporada de calor en febrero y marzo crece el temor entre los pobladores; Carlos explica que el gusano descortezador sale de la corteza que devoró durante la temporada de invierno para aparearse e invadir árboles sanos en temporada de calor.

A esto se suma el saqueo de las empresas contratadas para el saneamiento de los bosques dañados, la falta de programas de saneamiento y protocolos de desinfección.

“Hemos observado que las empresas vienen y talan árbol verde, se llevan la madera y no aplican los protocolos correctos para evitar que la plaga se propague”. En las rutas que siguen para sacar la madera de los bosques han observado el mal manejo del transporte, provocando que cortezas infectadas caigan en los caminos y propaguen la infección.

Carlos detectó que la plaga saltó de una zona infectada a otra donde ahora hay brotes como en Nanacamilpa o Tlaxco y en al menos 15 municipios de la entidad.

“Lo que descubrimos es que las empresas no desinfectan ni hacen el saneamiento correcto y, en el trayecto para sacar la madera de los bosques, van tirando corteza infectada en los caminos y zonas donde no había registro de la plaga”.

La Unión de Ejidos de Oriente de Tlaxcala, el Comité de Vigilancia de San Bartolomé Cuahuixmatlac y otras agrupaciones ejidales han detectado la propagación del insecto sobre todo en zonas ubicadas en las faldas de la Malinche. 



Agrupadas, las organizaciones realizan asambleas comunitarias en los pueblos para contrarrestar la falta de información sobre la plaga mientras las autoridades aún no definen las competencias ni los planes.

La zona afectada se ubica en el Parque Nacional Malinche que es competencia federal pero que además afecta a los municipios y cuyo plan de saneamiento y prevención debe coordinar y determinar la Coordinación Estatal de Ecología (CEE), menciona Carlos Pacheco.

Las organizaciones además capacitan a las comunidades, lo hacen con recursos propios, instruyen a los pobladores a obtener los permisos para el saneamiento de los bosques, colocan las trampas que forman con una cadena de bocas de botellas de plástico cubiertas de feromonas para captar y envenenar al insecto.

Las brigadas se extienden monitoreando las zonas boscosas, aunque resulta imposible cubrir las faldas de la Malinche por la falta de insumos y personal, pero bajan y suben por una comprensión que lo abarca todo, que lo abraza todo, incluso a por afecto a los desinteresados.



“Nosotros subimos al monte porque nos gusta, pero es triste ver lo que le pasa a los árboles; para nosotros cada árbol cuenta y protegerlo y cuidarlo no solo es tener amor a la naturaleza, también al prójimo, porque cuidar los árboles es de algún modo cuidar a todos”, dice Carlos.

Agua y Fuego, uno en exceso y otro por carencia. Los dos son imágenes de lo que podría pasar si no se detiene la afectación. La temporada de calor se aproxima; los trabajos de saneamiento de las empresas y ejidatarios provocan que se acumule desecho de madera propensos como foco de riesgo por incendios.

La otra por carencia. Carlos señala que en 30 años podría ponerse en riesgo el abasto de agua de la ciudad de Tlaxcala si no se detiene de deforestación, la tala clandestina y las campañas de saneamiento de las empresas como botín de madera.

Con la erosión y la sequía las comunidades han detectado que ahora se necesita cavar cerca de 160 metros para formar un pozo de agua que es un indicativo de la probable falta de agua en un futuro próximo para las ciudades de Puebla y Tlaxcala.



Las organizaciones han lanzado una campaña para recolectar PET y otras para hacer trabajo comunitario en el bosque; requieren de botellas de plástico para construir las trampas durante la salida del gusano descortezador en febrero y marzo.

“Hasta ahora no hay un programa estatal que nos ayude a hacer conciencia del problema; esto no solo afecta a los ejidatarios sino al bosque que provee de aire y agua; su destrucción sin duda contribuirá al calentamiento global… No hay una conciencia de restauración, de mantenimiento, de protección de los bosques”.

Las comunidades se organizan desde abajo, suben los cerros, alimentan el bosque y lo protegen. A este escenario hay que sumarle la vigilancia de algunas empresas "saqueadoras" y la exigencia de las comunidades de contribuir al saneamiento y protección del principal pulmón de la zona Puebla-Tlaxcala.