La antropóloga feminista, Verónica Caporal Pérez identificó al menos ocho obstáculos para que en Tlaxcala haya una atención integral en el delito de feminicidio, entre los cuales la ausencia de un marco normativo estatal homologado con instrumentos nacionales e internacionales, sigue siendo el gran pendiente.

En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer que se conmemora anualmente el 25 de noviembre, el Colectivo Mujer y Utopía A.C (CMU) organizó la jornada de diálogos y exigencias “Violencias contra las mujeres y niñas en Tlaxcala”, que inició este martes con la participación de la antropóloga feminista y Consultora para la Investigación, Formación e Incidencia Política (CIFIP), Verónica Caporal Pérez.

A través de una conferencia virtual, la especialista enlistó los obstáculos que ha identificado en Tlaxcala para la atención de los feminicidios, entre los cuales mencionó como el principal, la ausencia de un marco estatal homologado con los instrumentos nacionales e internacionales de Derechos Humanos de las mujeres, los cuales son vinculantes y conforman un bloque que debe ser tomado en cuenta.

Además en la entidad se carece de protocolos acordes a los estándares internacionales de DDHH y para cada delito que está relacionado al feminicidio que son desaparición de mujeres y niñas, trata con fines de explotación sexual y feminicidio.

Tampoco hay investigaciones diagnósticas y análisis de contexto, pero que estos no sean letra muerta para llenar un requisito sino que sean actualizadas; se deben integrar las pruebas periciales con perspectiva de género; capacitación y formación sistémica.

En las dependencias encargadas de procurar y administrar justicia no hay planes de monitoreo y evaluación de la de la capacitación y formación (de proceso y de impacto); incluso en la entidad aún hay patrones socioculturales que naturalizan la violencia contra las mujeres, los cuales deben ser erradicados; así como la discriminación como resultado de esta prácticas y patrones culturales que conforman el sistema sexo-género.

Agregó que en se debe “dejar de naturalizar los hechos violentos en la sociedad, y sobre todo hacia las mujeres por el hecho de ser mujeres, dejar de justificar, las malas palabras o actos hacia ellas, cualquier tipo de discriminación que por cultura nos parezca normal, no lo es, eso es el primer paso para el cambio social y cultural”.

También señaló que es necesario resignificar el agravio individual y colocar como un agravio comunitario social, es decir ponderar la vida de la víctima y no la manera en la que fue asesinada.