En 1897, el entonces presidente Porfirio Díaz lanzó una convocatoria para la construcción de un Palacio Legislativo, mismo que albergaría además de las cámaras de senadores y diputados, dependencias de gobierno y oficinas.

No resultó ganador ninguno de los participantes, y tras abundantes escándalos y conflictos por el concurso, el gobierno del presidente Díaz designó al arquitecto francés Émile Bénard como el encargado de diseñar y edificar un fastuoso recinto.

Más este arquitecto nunca vio su sueño cumplido, ya que la obra fue cancelada tras el derrocamiento de Díaz por la Guerra de la Revolución Mexicana.  

La primera piedra para la construcción del Palacio Legislativo fue puesta por el mismo Porfirio Díaz el 23 de septiembre de 1910 como parte de los festejos del Centenario de la Independencia de México. La construcción se detuvo ante el inicio de la Revolución Mexicana.

El gobierno del nuevo presidente Francisco I. Madero una vez en el poder continuó con las obras, pero tras su fallecimiento finalmente se interrumpió la construcción. Émile Bénard volvería a México para intentar dar vida a su proyecto en 1922 proponiendo un monumento a los grandes hombres de la lucha de la revolución, llamándole Panteón a los Héroes.

El presidente electo Álvaro Obregón aceptó su proyecto, pero fue asesinado en 1928, un año después falleció el arquitecto Bénard.

La estructura deteriorada se comenzó a desmantelar para usar el material en vías férreas, en 1933, el arquitecto Carlos Obregón Santacilia pasaba por el lugar, vio que la estructura central de lo que iba a ser la del palacio, estaba en perfectas condiciones, sugirió al Ingeniero Alberto J. Pani aprovechar esa parte para honrar a la entonces recién concluida Revolución Mexicana.

Esta propuesta inicialmente fue rechazada por Pani, quien tenía una idea previa de hacer un monumento a la revolución.

Dicha propuesta fue aceptada luego de que Pani consiguió convencer a Plutarco Elías Calles de involucrarse en el proyecto y convencer al presidente Abelardo L. Rodríguez.

La adaptación de la estructura, abarcó de 1933 a 1938. Entre los cambios que se realizaron fue recubrir la cúpula con láminas de cobre, remover el águila de la cúpula monumental, que se trasladó al actual Monumento a La Raza. Obregón Santacilia dio un estilo sobrio art déco vigente en esa época, con un contraste notorio entre las piedras usadas de cantera de color claro y piedra volcánica negra.