Anselmo quiere volar otra vez, no tiene miedo de volver a hacerlo, pese a que el pasado fin de semana cayó de casi 15 metros de altura, cuando descendía amarrado de los tobillos, ante el asombro del público.

El accidente ocurrido en el marco de la feria de Toxtla, comunidad de Acaxochitlán, municipio de Acaxochitlán, le provocó cinco fracturas y ahora está internado en el Hospital General del Norte, donde concluye que se salvó de milagro, “porque 99% no la libra”.

La madre tierra me ayudó y el aire me abrazó”, dice vía telefónica el campesino de 25 años de edad, quien recuerda, como si hubiera sido un presagio, que antes de este evento que lo puso al borde la muerte, olvidó persignarse, como siempre lo había hecho desde que empezó a los 13 años, cuando logró que sus padres Jorge Gómez Santos y Rosario Hernández Atezcapa firmaran la responsiva para permitir su incorporación al grupo practicante de una actividad considerada como sagrada, no sólo atrevida.

El oriundo de Xolotla, un pueblo de Pahuatlán, el cual se ubica en la Sierra Norte de Puebla, tiene una hipótesis sobre las causas del incidente: el lazo estaba húmedo y no sujeto bien sus tobillos; pero, en vez de buscar las causas de lo que pudo ser una tragedia, se concentra más en resaltar que nunca tuvo miedo, que jamás perdió el conocimiento, que vió sus heridas y a la gente a su alrededor aterrada y sorprendida, lo que lo animó a pensar desde ese momento en subir a su cuenta de facebookj un mensaje para informar que estaba bien, que estaba vivo.

Anselmo es el mayor de cinco hermanos, ninguno mayor de edad: Liliana (17), Eduardo (15), Georgina (11) y Joseline (8). Su papá se quedó en casa, no tomó el autobús a tiempo y llegará hasta este jueves a la capital poblana para reunirse con doña Rosario, una mujer de 42 años que también trabaja en el campo, además de las labores del hogar, que no sabe leer ni escribir, pero que está decidida a cualquier cosa para ayudar a “su niño”.

De suéter azul y envuelta en un chal de tela polar está impaciente por sacar copias de la CURP y del acta de nacimiento de su hijo. Reginaldo Ortiz, quien también tiene internada a su esposa en el nosocomio, la ayuda, a petición del volador accidentado

Inicialmente, cuenta que fue necesario pagar casi 6 mil pesos por unos estudios requeridos en el Hospital de Tulancingo, donde su hijo fue internado inicialmente y donde sabían que no tendrían el dinero suficiente para cubrir las operaciones, por lo que el traslado a Puebla,  por decisión del gobernador Luis Miguel Barbosa vino a resolver el problema.

Rosario sabe que Anselmo quiere volver a volar y no tiene pensado convencerlo de lo contrario, sabe del peligro que eso representa, pero lo sabe desde que era adolescente, por lo que deja en manos de Dios su vida, como ahora, cuando están en puerta al menos 5 cirugías, como antes, cuando ella no ve cómo empieza a tocar la flauta y el tamborcito, antes de tirarse al vació amarrado de los tobillos y a dar vueltas hasta llegar al suelo.En tanto, en una de tantas áreas del nosocomio poblano, un varón con collarín y brazo y pierna izquierdos entablillados, no ve en el horizonte su retiro de la danza de los voladores, no tiene miedo, porque “esto es lo mío”.