El japonés Yasuaki Yamashita era solo un niño en 1945, pero aún recuerda nítidamente el infierno y la destrucción que causó la bomba atómica lanzada por Estados Unidos sobre su ciudad, Nagasaki.

Él, como otros hibakusha ("sobrevivientes" de la bomba, en japonés), sufrió graves problemas de salud como consecuencia de la radioactividad.

Pero quizá lo que más marcó toda su vida fue la discriminación de quienes pensaban que él y el resto de víctimas podrían tener "alguna enfermedad contagiosa".

Tratando de empezar una nueva vida desde cero, en 1968 llegó a México. "Cuando llegué, todos los mexicanos abrieron sus brazos, me aceptaron tal como soy. Sin preguntarme, sin exigirme absolutamente nada", cuenta.

Así que se quedó para siempre.

75 años después de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, Yamashita compartió su conmovedora historia con BBC Mundo.

Las bombas de Hiroshima y Nagasaki terminaron con la vida de miles de personas en un instante. Para los sobrevivientes, fue solo el comienzo de años de dolorosas heridas, enfermedades, miedo , sentimiento de culpa y discriminación.

No existen cifras definitivas de cuántas personas murieron a causa de los bombardeos del 6 y el 9 de agosto de 1945,.

Los cálculos más conservadores estiman que cinco meses después de los ataques unas 110.000 personas habían muerto en ambas ciudades.

Otros estudios afirman que la cifra total de víctimas, a finales de ese año, pudo ser más de 210.000.

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