Uno de los gremios artesanales por los que la Puebla de Los Ángeles se distinguió entre todas las ciudades del llamado ‘nuevo’ continente fue precisamente aquel dedicado a la forja de hierro, cuyos elaborados y finos trabajos podemos aún observar en balcones, rejas y protecciones de los edificios civiles y religiosos en nuestro Centro Histórico.

La maestría en el uso del fuego para lograr modelar el duro material y producir innumerables objetos funcionales – que además reflejan un estilo que se va adaptando a las tendencias artísticas de cada época – nos habla de verdaderos artistas de la forja, cuya sensibilidad aún admiramos hoy en día.

Estos mismos artesanos también elaboraron utensilios de la Cocina Tradicional que eran sumamente demandados, como pinzas para atizar el fogón, ganchos para colgar calderos sobre el fuego, azas y mangos para cazos y sartenes de cobre y…las parrillitas de San Lorenzo.
Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Urbano Noticias (@urbanonoticias) el 3 de Ago de 2020 a las 8:48 PDT

Imaginen algo más útil que este curioso y funcional utensilio: elaborado en hierro, a partir de varias piezas ensambladas y unidas por remaches a golpe y con un largo mango que permite colocarlo sobre el fogón y manipularlo sin quemarse (tanto): Todo para asar unos deliciosos chiles poblanos, por ejemplo.

La parrilla servía, como dicho, para asar todo tipo de alimentos al exponerlos al fuego directo sobre la hornilla de las estufas de leña y carbón, usadas en las cocinas de humo novohispanas. El asado fue desde luego, el primer proceso de la incipiente cocina del humano, tan luego de la ‘domesticación’ del fuego.

Exponer a los alimentos, sobre todo cárnicos, al fuego directo permitía reblandecerlos por la cocción, además de provocar el desarrollo de sabores y olores apetitosos que provocaron inmediatamente su repetición; seguramente el mismo tratamiento de asado fue empleado en semillas, tubérculos y frutos, logrando los mismos efectos.

‘¿Abuela, porqué tienes esa parrillita colgada en la pared?’ señalando el antiguo utensilio colgado de un clavo en una de las paredes de la cocina familiar. ‘La parrillita de San Lorenzo me era muy útil para asar chiles poblanos sobre la hornilla de la anterior estufa que tenía, la de leña, y al cambiarla a gas, la misma estufa ya traía sus propias parrillas de fábrica y ésta quedó en desuso. Y de una vez contesto tu siguiente pregunta: se le llama así, porque el herrero para fabricarla se inspiró en los cuadros del Santo que están colgados en la Iglesia’.

‘Además mira’ señalándome el calendario colgado en la puerta con escenas de una Cocina Tradicional Poblana, ‘¡en todas las cocinas de la Ciudad había una!’ Hoy en día, estos curiosos utensilios de cocina de otras épocas son muy raros de encontrar y son verdaderas piezas de museo.

¡Charlemos más de Gastronomía Poblana y ‘’a darle, que es Mole de Olla’’!

#tipdeldia: Cuando observemos imágenes de Cocinas Poblanas en calendarios o representadas en cuadros de algún Museo, detengámonos a repasar todos los utensilios captados en la imagen, siempre habrá alguno que nos llame la atención e investiguemos cómo se usaba.