Los duelos anticipados se refieren al proceso de pérdida que se experimenta previo al fallecimiento de un ser querido por una larga enfermedad, o ante la posibilidad de que si está desparecido no se encuentre ya con vida o incluso al término de una relación cuando se plantea una separación.

Es por tanto, el sufrimiento antes de que ocurra una pérdida que se ve cercana y conlleva todos los elementos del proceso, pero con la diferencia de que se comienzan a experimentar tempranamente.

Si se trata de una enfermedad de larga duración, la familia tendrá la oportunidad de acompañar y brindarle tranquilidad a su ser querido sobre los temas específicos que le puedan preocupar, así como despedirse, lo cual puede ayudar mucho a la evolución satisfactoria del duelo pero también pueden experimentar mucho desgaste por el cuidado brindado y angustia ante los síntomas más graves o el desenlace.

También cabe señalar que el hecho de contar con la presencia de su ser querido, mantiene presente la esperanza de una posible recuperación, por lo que el duelo en sí no logra realizarse por completo antes de la pérdida.

La esperanza también se encuentra presente durante mucho tiempo cuando se trata de una desaparición y el duelo puede quedarse suspendido por años incluso, si no se logran recuperar los restos.

Es por esto que muchas familias no logran elaborar su duelo, sino hasta que logran aclarar lo que ocurrió, pues al ser la primera tarea la aceptación de la realidad, requieren contarse la historia para asimilarla.

Algo similar ocurre en estos tiempos con las personas que son hospitalizadas por COVID, pues sin importar la gravedad, al no estar en contacto ni ver la evolución de la enfermedad, los familiares quedan a la expectativa de lo que pueda ocurrir y muchas veces se aferran a la negación, aún cuando les comunican el fallecimiento y por eso hemos visto reacciones incluso violentas al no poder asimilar lo que ocurrió, pues quedan muchos huecos en la historia que la familia puede recrear.

Por todo lo anterior, debemos entender que los duelos anticipados conllevan también dificultades para afrontarlos, pues la etapa de negación puede extenderse mucho tiempo e incluso pueden iniciar propiamente hasta que ocurre la pérdida.

Además de que pueden tener asociadas algunas otras pérdidas al proceso, como la laboral, económica, de cercanía emocional o de rol, cuando por ejemplo son los hijos los que cuidan a los padres enfermos. ¿Qué se puede hacer si se está a cargo de un enfermo grave en casa? las emociones.

Ya sea platicando con alguien de confianza o escribiendo en un diario, es importante darse tiempo para desahogar lo que siente. No descuidar su propia salud o descanso. Sin lugar a dudas, la prioridad será atender a la persona enferma pero la sobrecarga de trabajo en un solo cuidador puede repercutir seriamente en su salud, porque suelen ser periodos prolongados y desgastantes. Darse tiempo de distracción.

Es común que quienes están a cargo del cuidado de un enfermo grave, no tengan espacios de distracción o se sientan mal por tenerlos, pero son necesarios para mantener la buena disposición hacia el enfermo. Dejar expresar al enfermo.

Suele pasar que si el enfermo quiere hablar de temas como su funeral, testamentos o trámites, no se le permita pensando que lo angustia, pero por el contrario, le dará tranquilidad expresar sus deseos o pendientes.

No temer pasar tiempo con el enfermo. Sigue siendo el ser querido de siempre y querrá hablar también de los temas que compartían desde antes de la enfermedad o simplemente pasar tiempo juntos, así que no se debe temer no saber qué decir o cómo comportarse.

Informarse sobre los trámites a seguir cuando el ser querido parta o incluso designar a alguien que se pueda encargar de eso cuando ocurra, puede ser de mucha utilidad. El investigarlo no implica que se desee, pero es mucho más complicado enfrentarse a eso con el dolor encima. No temer pedir ayuda.

Ya sea para cuidar al enfermo, para que expresarse o para aclarar dudas sobre el cuidado, es necesario y puede ahorrar sufrimiento innecesario. Espero que lo anterior les pueda ser de utilidad y que si conocemos a alguien que esté atravesando por un duelo anticipado, podamos apoyar de manera práctica. Recuerden que esperamos sus comentarios a través de nuestras redes sociales. ¡Hasta pronto! Nos leeremos nuevamente desde el diván