Del año 2014 hasta mayo del 2020, el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio contra personas LGBT en México registró un total de 209 casos de crímenes o delitos de odio por orientación sexual e identidad de género en 10 entidades del País, siendo el año 2019 el más violento con 75 transgresiones, seguido del 2018 con 36 casos.

El reporte elaborado por Paola D. Migueles Ramírez y coordinado por Gloria Careaga Pérez creadora de la Fundación Arcoíris, con la colaboración de sociedad civil y activistas de 10 entidades del País, refleja el panorama de la trayectoria que el problema de los crímenes de odio ha tenido a partir del año 2014 a la fecha.

En la plataforma del Observatorio al 17 de mayo de 2020 se registraron 209 casos, de los cuales aún con la pandemia en este año se cometieron un total de 25 crímenes de odio contra personas de las comunidades Lésbico, Gay, Bisexual, Trans, Intersexual o Queer; mientras que en el año 2019 se reportaron 75, en el 2018 fueron 36; 25 en 2017; 12 en 2016; 23 en 2015; y 13 en 2014. En ese sentido destacaron que es evidente y alarmante el incremento de los casos año con año.


De esos 209 casos, seis se cometieron en Baja California, 37 en Chihuahua, 14 en Coahuila, 13 en CDMX, 22 en Guerrero, 10 en Jalisco, 28 en Michoacán, 12 en Nuevo León, 18 en Puebla y 49 en Veracruz. También quedó visibilizado que los actuales gobiernos estatales y Cámaras Locales de diputados, no han favorecido ni el trabajo de las organizaciones sociales para mejorar las condiciones de la comunidad diversa ni para garantizar el acceso a la justicia en casos de crímenes cometidos en contra de la población LGBT+.

“Hasta hoy, únicamente 12 estados son los que tienen tipificadas las agresiones u homicidios contra la población de la diversidad sexual. Las entidades que incluyen tipos penales que agravan las penas de estos delitos son la Ciudad de México, Baja California Sur, Colima, Coahuila, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Veracruz y Aguascalientes”. Al respecto, explican que los crímenes o delitos de odio por orientación sexual e identidad de género constituyen y representan la expresión de intolerancia y rechazo a las diversidades.

DE LAS VÍCTIMAS

Con respecto a las víctimas, el Observatorio mencionó en su reporte que en muchas ocasiones, se desconocen muchos datos de las personas desde el nombre legal de las víctimas; algunas son identificadas únicamente con su nombre social, es decir, el nombre que habían elegido para sí o bien el nombre con el que se les conocía. Al menos 45 de las víctimas identificadas por el Observatorio permanecen en anonimato.

En cuanto a la edad, mencionaron que la víctima más joven tenía entre 5 y 9 años y la mayor 69. El 30.14 por ciento tenía entre 20 y 30 años y el 23.44 por ciento tenía entre 30 y 40 años.

En porcentaje acumulativo, casi el 58 por ciento era menor de 40 años; muy lejos de la esperanza de vida promedio de las mexicanas y mexicanos. Se desconoce la edad del 16 por ciento de las víctimas. Incluso, 157 de las personas asesinadas fueron asociadas con el sexo masculino mientras que 43 con el femenino.

Sin embargo, respetando la identidad de género, identificaron que 93 eran mujeres trans, 85 hombres, 11 mujeres, 2 hombres trans y 2 personas trans; de 16 personas no se tiene información al respecto. Con respecto a la actividad principal de las víctimas, el Observatorio destacó que la mayor parte se dedicaban al trabajo sexual y la misma cantidad de personas se dedicaban a la estética y belleza, representando entre ambas actividades el 46.6 por ciento de los datos conocidos.

Cabe resaltar que estas dos actividades son comunes entre la población trans (lo que concuerda con que el número de casos contra esta población es el mayor).