Georgina Gutiérrez Alvarado, de 59 años, imaginaba que su sistema inmunológico era un ejército de paz que se comía al coronavirus alojado en su cuerpo.

Gutiérrez Alvarado es una activista que se contagió de COVID-19 hace poco más de un mes. En entrevista ccompartió que, en los momentos más difíciles de su enfermedad, usaba su imaginación para “echar mano” a sus defensas en el combate al virus que le provocó desde diarrea, cansancio extremo, punzadas en los pulmones y un fuerte dolor en todo el cuerpo.

“Me imaginaba que mi sistema inmunológico era el mejor ejército de paz, el más fuerte, y que se comía al SARS-COV-2. Sí, me imaginaba eso en mi mente. Era la forma en que alimentaba mi ánimo para que lo emocional también luchara junto con mi cuerpo. Tenía que proveer a mi cuerpo de herramientas que me permitieran salir de la enfermedad y no caer en un hospital”, narró.

Para Gina, como prefiere que la llamen, la COVID-19 es una oportunidad para reflexionar sobre el cuidado de nuestra salud como una corresponsabilidad, revisar nuestros hábitos alimenticios y recapacitar sobre nuestro papel en el cuidado del planeta.

Georgina Gutiérrez trabaja en la lucha contra el VIH/SIDA desde hace 32 años. Actualmente es presidenta de la organización Movimiento Mexicano de Ciudadanía Positiva, A.C, que brinda apoyo a personas que viven con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). Además, es chofer de la plataforma Didi y conduce dos programas de radio en una estación online con enfoque feminista.

La asociación fue una de las afectadas con el recorte de financiamientos a organizaciones de la sociedad civil. Frente a esto, la mayor parte de los integrantes del proyecto tuvieron que buscar un plan b y otros empleos. Gina empezó a trabajar como chófer de plataforma.

La defensora aclaró que la organización sigue en pie y mantiene una red de apoyo entre sus integrantes.

“Aunque ya casi no tenemos actividades, tenemos un grupo de auto-apoyo en WhatsApp, donde se hace monitoreo y también ayudamos con denuncias ante derechos humanos, es decir, metemos quejas sobre desabasto de medicamentos”, explicó.

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