Existen protocolos para atender casos sospechosos o positivos, los cuales hasta ahora no han tenido que ser aplicados, aseguran.

Hasta este momento, la Diócesis de Tlaxcala no registra casos sospechosos de COVID-19 entre los sacerdotes, no obstante diseñó un protocolo de actuación en caso de registrarse contagios derivado de la tendencia a la alza en el número de personas infectadas en la entidad.

En entrevista vía telefónica al respecto, el coordinador de la Comisión Diocesana Covid-19, Ranulfo Rojas Bretón, explicó que en la entidad hay alrededor de 140 sacerdotes que desarrollan su actividad evangelizadora, sacramental y pastoral en diferentes zonas del estado de Tlaxcala, de los cuales hasta el momento no hay reportes de casos sospechosos o positivos al SARS-CoV-2; sin embargo reconoció que por su actividad, los religiosos están expuestos por lo que les pidieron tomar todas las precauciones y acatar las recomendaciones sanitarias hechas por las autoridades civiles.

“Hay protocolos diseñados para ello, pero gracias a Dios no tenemos ni un caso, esperamos que no sea necesario ocupar ese protocolo en el que contempla el apoyo del sector salud para los chequeos mediante las pruebas y hacer lo conducente en cuanto a tratamientos e indicaciones ya sea de asilamiento, hospitalización, o lo que se requiera, eso está contemplado ojalá no lo ocupemos”, declaró.

No obstante, Rojas Bretón refirió que Tlaxcala colinda con estados donde hay casos positivos en sacerdotes e incluso decesos, como lo es Puebla donde ya ha habido dos decesos entre la comunidad católica, o el Estado y Ciudad de México donde se han reportado contagios y muertes.

Al respecto, comentó que “Tlaxcala está cerca de Puebla donde hay sacerdotes que han fallecido, lo mismo en Estado de México hay una información que en Nezahualcóyotl junto con los dos fallecidos que tenían hay uno más eso nos llevó a trabajar en protocolos de atención que ojalá no los ocupemos”.

Para evitar contagios, la Diócesis de Tlaxcala desde el inicio de la Fase 3 de la pandemia ordenó a los sacerdotes que ejercen su ministerio con la visita a enfermos que suspendieran su labor presencial para disminuir riesgos tanto para ellos como en los feligreses.