Si algo se debiera defender por sobre todas las cosas, es la elección de la maternidad y entender que cada maternidad es tan particular como la mujer que la ejerce, pero hoy no quiero hablarles de la maternidad como tal ni sus circunstancias, hoy quiero hablar de un tema que resulta poco tratado y es la maternidad negada.

Se refiere a la maternidad que no se ha logrado por distintas razones pero no por elección y que puede generar mucho sufrimiento porque pareciera que es de lo más sencillo ser madre, pero no siempre lo es.

Aunque según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) 2017 muestran que tres cuartas partes (73.3%) de los 48 millones de mujeres de 15 años y más han sido madres, esto es 35.2 millones, existen factores que les han impedido a un gran número de mujeres no serlo.

Se tratan en muchos casos de factores físicos, enfermedades adquiridas o problemas psicológicos incluso, pero en cualquier a de los casos, genera un gran sufrimiento cuando existe la decisión de ser madre y no se puede conseguir.

Dentro de ésta maternidad negada y dolorosa, están la que experimentan las mujeres que han sufrido algún duelo gestacional es aquel que se vive cuando se interrumpe la gestación y el bebé fallece. Dentro de la muerte gestacional, distinguimos 2 tipos de pérdidas; el aborto y la muerte fetal.

Suele ser un duelo complicado porque no es reconocido, porque suele minimizarse y como ocurre dentro del periodo “de riesgo” del embarazo, se asume que se debía estar “preparada” pero es tan doloroso como cualquier otro y justamente ésta maternidad negada es de las que más frustración y dolor genera porque cuando están decididas a intentarlo nuevamente, se enfrentan con miedo, con recuerdos y sobretodo, con mucho dolor.

Si éste nuevo intento vuelve a resultar en una pérdida, les genera mucha culpa y de nuevo se enfrentan a todo el sufrimiento en medio de gente que no lo entiende, y por eso muchas veces, termina prefiriendo hacerlo a solas.

La pérdida gestacional y la imposibilidad de concebir, constituyen los principales tipos de maternidad negada, pero también los aspectos circunstanciales influyen, como la falta de compromiso del compañero, la falta de recursos, la incertidumbre laboral y algunos más específicos pero que tienen como resultado, que aunque esté en el plan de vida de la mujer, ser madre, no sea posible.

En éste día de las madres, celebremos y agradezcamos nuestras circunstancias, pero también seamos más conscientes de que existen otras distintas y entendamos que la maternidad no siempre depende de la decisión.

Respetemos a quienes deciden ser madres, a las que deciden no serlo y seamos más compresivos con aquellas que a pesar de quererlo, no lo logran.

Entendamos que existen muchos tipos de maternidad y que en muchos casos, aquellas que se asumen como mamás de sus perros o gatos, que se centran en sus papeles de tías (ya sean biológicas o de los hijos de sus amigas) pueden haber atravesado por ésta maternidad negada y tan sólo están buscando alternativas para lograrlo, así que tratemos de no juzgar y minimizar lo que hacen.

Las madres prestadas (ya sea porque decidieron no tener hijos o simplemente no pudieron) suelen ser una bendición para quienes las hemos tenido, porque vuelcan todo su amor y cuidado en aquellos que sin ser sus hijos, los quieren como tales y suelen ser un gran apoyo para las madres de dichos hijos, generando una red de amor, extra a la familia, que puede ser la gran diferencia en la vida.

En éste día quisiera que pensáramos también en ése tipo de maternidad que no se ha logrado y que dejemos de juzgar circunstancias que no conocemos de fondo.

Espero que lo anterior les haya sido de interés y recuerden que esperamos sus comentarios, aportaciones o sugerencias, a través de nuestras redes sociales.

¡Hasta pronto! Nos leeremos nuevamente desde el diván.