Una mañana de mayo de 1665, George Vicars, sastre de la pequeña villa de Eyam, Inglaterra, recibió un paquete proveniente de Londres. El bulto contenía telas que usaría en la elaboración de ropa para los lugareños. Días más tarde el sastre yacía sepultado en una tumba en el cementerio de la iglesia local. Las víctimas continuaron. Quedaba claro que la peste bubónica había llegado al pueblo. La población de Eyam recurrió al consejo del reverendo William Mompesson de la parroquia anglicana local y al ministro puritano Thomas Stanley, quienes propusieron un plan para detener la peste. Establecieron, entre otras medidas, que los habitantes evitarían el contacto con el mundo exterior y ahí permanecerían. Cada familia enterraría a sus muertos en los patios de sus propias casas. Para evitar cualquier trato, los residentes de los pueblos cercanos les dejarían comida en las afueras y recogerían las monedas depositadas previamente en pago de los alimentos. Antes de recoger las monedas, los foráneos las rociarían con vinagre para su desinfección. La medida fue efectiva, pues la epidemia no se extendió a las poblaciones vecinas, pero murieron aproximadamente 250 habitantes de un total de 350. Aún existen las tumbas.

Así inicia el estudio de “Las Matemáticas de las Epidemias: caso México 2009 y otros” que realizó en el 2013 el Departamento de Física del Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares de México, para aplicar el modelo SIR en las cifras históricas de epidemias, principalmente la de la influenza AH1N1.

Sin pretender interpretar el modelo epidemiológico basado en el escrutinio de datos históricos de cifras de la población susceptible, la infectada y la recuperada, me limito a señalar que la mayoría no entendemos la velocidad con la que propagan los virus, ni la importancia de realizar aislamientos voluntarios, como la cuarentena, para poner un paraguas que nos cubra de las tormentas microbianas.

La primavera de 2009 trajo una pandemia con un origen todavía desconocido, pero con claro arranque en México, siendo su primer huésped una mujer de 39 años en el estado de Oaxaca. En un mes se reportaron casi 3 mil enfermos de los cuales fallecieron 159 en el país.

En junio de ese mismo año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó la epidemia de influenza porcina en alerta seis, la fase más alta de su escala: una “pandemia en curso”, pero esa fase no exponía la gravedad de la enfermedad producida por el virus, sino tan solo su dispersión geográfica.

De hecho, esta epidemia tuvo una tasa de mortandad baja en contraste con su amplia distribución geográfica. En términos de defunciones fue una epidemia benigna, pues fallecieron 8 523 personas por esta variedad de influenza que afectó a 35 países del continente americano.

El coronavirus Covid-19 ya se ha extendido por más de 150 países de todo el mundo, dejando ya más de 260.000 infectados desde que se identificó por primera vez la ciudad china de Wuhan, a finales del año pasado y que al momento ha cobrado 11 mil vidas.

En México existen 251 casos confirmados, 697 sospechosos y dos personas fallecidas. En Puebla al momento existen 17 casos confirmados.

De acuerdo con el artículo “Así evoluciona la curva del coronavirus en Colombia, México, Chile, Brasil y el resto de Latinoamérica”, publicado en el diario español El País el pasado 19 de Marzo, el coronavirus está en fase de crecimiento exponencial en América Latina.

Los periodistas de datos del diario español realizaron gráficos para mostrar el ritmo de los brotes en cada país. Si las matemáticas no fallan esta semana será determinante para contener o para expandir el coronavirus en todo el país.

Según predicciones matemáticas en 10 días los 251 casos actuales podrían llegar a los 4 mil.

En América Latina los casos de toque de queda nocturno como en Perú y Ecuador, y cuarentena obligatoria como en Argentina, son medidas que han implementado los gobiernos para contener la pandemia.

Si bien en México no se ha tomado una decisión de clausura colectiva, se espera que esta medida se anuncie en los próximos días, como en Colombia que a partir de mañana 24 de marzo inicia un periodo de aislamiento general.

#QuedateEnCasa es la frase del momento nacida desde las redes sociales como un llamado a la conciencia para realizar aislamientos voluntarios. En México esta acción se sumó a la determinación gubernamental de suspender las actividades escolares desde el pasado 20 de marzo.

Si bien somos individuos gregarios con permanente convivencia familiar, laboral y social, la iniciativa pretende que la razón impere sobre la urgente necesidad de volvernos ermitaños por 40 días.

Cuarentena significa no recibir en casa a familiares o amigos, y solo cohabitar con quienes viven con nosotros. Esto implicará una enorme valentía para romper con nuestras rutinas diarias y generar otras adentro del hogar.

La resiliencia será nuestro principal antídoto para adaptarnos al aislamiento social.

Si tú puedes, de verdad, #QuedateEnCasa