Break It es el primer cuarto de ira que llega a México, uno de los países con más altos niveles de estrés en el mundo, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En el marco del Blue Monday, se calcula que en México entre 30 y 40% de las personas sufren estrés: “Somos el segundo país a nivel mundial con el índice más alto en incidencia de este problema, después de China”, aseguró Alfredo Whley Sánchez, médico adscrito de la consulta externa del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRF), en una entrevista que dio al suplemento de Grupo Imagen, Salud180.

Los cuartos de la ira o anger rooms nacieron en Japón hace más de diez años, enfocados en parejas que buscaban desahogo emocional. Luego este concepto comenzó a expandirse por todo el mundo y en Estados Unidos se convirtieron en un éxito total.

“Mi socia y yo vimos que los cuartos de ira ya habían llegado a América Latina, en Argentina, por ejemplo, pero en México, con los altos niveles de estrés que tiene, no encontramos referencia alguna. Nos parecía importante encontrar una forma de desahogar la ira de manera lúdica”, dijo Siari Turner, quien trajo este concepto a la colonia Roma, en la Ciudad de México.

Cada sesión en Break It dura 45 minutos. Está dividida en tres etapas: la primera está dedicada a recibir instrucciones, equiparse para evitar lesiones y personalizar la experiencia, elegir si se quiere pegar a un costal de box, romper botellas de vidrio o destruir un televisor, si se prefiere un bate de béisbol o un mazo o si desea desahogar la furia con algún tipo de música, como clásica o heavy metal; la segunda, son 15 minutos en el cuarto de ira; y por último, un momento de relajación, en el que con aromaterapia y un breve masaje el usuario pueda pasar del enojo a un estado de mayor tranquilidad.

“No sustituye una terapia, sólo es una herramienta lúdica de liberación emocional”, aseguró Siari Turner.

De hecho, esta actividad en Break It está prohibida para personas con alguna sicopatología o para quienes lleguen a la sesión con algún consumo de drogas o alcohol.

“Es una actividad en la que debes estar 100% consciente o podrías lastimarte y nosotros debemos protegerlos”, explicó Siari.

La OMS ha enlistado recomendaciones para prevenir la depresión: expresar y desahogar los sentimientos y emociones, solicitar ayuda profesional, no aislarse, hacer ejercicio de forma regular, buenos hábitos de alimentación y sueño, evitar el consumo de alcohol y drogas ilícitas, hacer las cosas que más nos gustan y tomar conciencia de los pensamientos negativos y autocríticos persistentes e intentar sustituirlos por pensamientos positivos. Además de felicitarse por los logros.

Los cuartos de ira, precisamente, podrían servir en algunas personas, como un recurso o herramienta, para desahogar enojo, miedo o tristeza, antes de que se acumulen y se conviertan en una depresión o en un trastorno.

El desahogo

Los sicólogos recomendaron, a cada quien descubrir su herramienta para desahogar estrés, enojo, miedo, tristeza, etcétera.

“Algunos cuando están estresados van al gimnasio o les gusta correr, por ejemplo. Todos estos recursos de liberación también tendrían que estar acompañados de un proceso terapéutico, que les permita modificar aquellos esquemas pensamiento y contexto que están generando los sentimientos negativos, que pueden terminar en una depresión”, explicó en entrevista, José Carlos Martínez Vega, coordinador del Núcleo Urbano de Bienestar Emocional (NUBE) del Instituto de la Juventud (Injuve) de la alcaldía Miguel Hidalgo.

La Organización Mundial de la Salud pronostica que para este 2020, la depresión será la segunda causa de discapacidad en el mundo, y la primera en países en vías de desarrollo como México. Mientras que el Inegi documentó que 34.85 millones de personas en México se han sentido deprimidas.

“Si me conozco, puedo ser capaz de identificar qué es lo que me causa alegría, excitación, curiosidad, enojo, tristeza, y así buscar con mayor frecuencia las emociones positivas y tratar de evitar los sentimientos que no me gustan. Creo que el objetivo es ir logrando cada vez mayor satisfacción en nuestras vidas. Finalmente venimos a este mundo para sentirnos felices”, concluyó Feggy Ostrosky, directora del laboratorio de Neuropsicología y Psicofisiología de la Facultad de Psicología de la UNAM.

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