Ubicada en Paseo de la Reforma, en el cruce de las Avenidas Juárez y Bucareli de la CDMX.

Es una obra del escultor Sebastián, cuyo nombre real es Enrique Carbajal, es la cabeza de un caballito construida con placas de acero, recubierta con esmalte de acrílico y mide 28 metros, se inauguró el 15 de enero de 1992, para sustituir al caballito de Manuel Tolsá, que hoy en día se encuentra fuera del Palacio de Minería.

La estatua de Carlos IV significaba la conquista, la dominación, y eso no gustaba, el caballo de Carlos IV está pisando el símbolo de las armas prehispánicas y el caballo de Sebastián no está pisando nada, no tiene jinete y sólo es la evocación de la cabeza del animal.

La escultura inaugurada en enero de 1992 ha desatado polémica desde ese día, es uno de los monumentos referentes de la capital del país, pero no es del gusto de todas las personas que lo ven.

Profesa el dicho que cada cabeza es un mundo y cada opinión es válida.