@GabrielaFor

Si bien es cierto que el estrés está presente en todos los ámbitos de la vida y que lo hemos normalizado casi al extremo de no reconocerlo, existe un tipo de estrés que cada día cobra más relevancia por los efectos que puede tener: se trata del síndrome de Burnout, que es un tipo de estrés laboral que hace que quien lo padece, se sienta agotado tanto física, como mental y emocionalmente, llegando a causar depresiones profundas e incluso el suicidio.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo ha reconocido dentro de la Clasificación Internacional de Enfermedades como un “síndrome ocupacional”.

El término burnout viene de la lengua inglesa y hace referencia al fuego de una vela que se consume y sus orígenes en el ámbito psicolaboral, parece encontrarse en un estudio de baja moral experimentado por la enfermera psiquiátrica Miss Jones que fue publicado en la década de los 50s por Schwartz y Will, pero comenzó a usarse a finales de los años 60s en oficiales de policía que presentaban cuadros de agotamiento, con síntomas muy definidos y aunque desde entonces ha estado muy vinculado a las profesiones de servicio, se ha podido observar en muy diversos ámbitos.

Fue en 1986 cuando las psicólogas Christina Maslach y Susan Jackson lo definieron finalmente como un “síndrome de cansancio, despersonalización y una menor realización personal, mayormente entre individuos cuyo objeto de trabajo, son otras personas”. A partir de dicha definición, se ha podido entender mejor e incluso se han desarrollado escalas para medirlo, pero no se ha acuñado un mejor término que burnout o quemado, para entender las implicaciones que tiene.

El síndrome se deriva de un estrés prolongado y mantenido en el entorno laboral que ocasiona que quien lo padece, poco a poco vaya perdiendo el interés y satisfacción que antes sentía, pero rara vez lo identifica como una enfermedad a pesar de que el síndrome afecta todas las esferas de vida de quien lo padece.

Se han identificado factores determinantes para el desarrollo del burnout, como jefes abusivos, ambiente laboral inadecuado, horarios demasiado demandantes que impiden el equilibrio adecuado con la vida personal, bajas perspectivas de crecimiento y poco reconocimiento a los logros.

Es por tanto, importante que las empresas cambien sus políticas laborales para promover el equilibrio adecuado en las distintas esferas de sus trabajadores, pues si bien es cierto que el síndrome afecta al empleado, su rendimiento laboral desciende, impactando directamente la productividad de la empresa.

¿Cómo podemos saber si lo padecemos?

Si bien la evaluación la tiene que realizar un profesional de la salud, podemos identificar un agotamiento que no mejora y que hace que no se sienta satisfacción en él área laboral, también es característica una sensación de frustración y falta de motivación para cumplir con sus deberes.

Pueden también aparecer síntomas físicos como dolores de cabeza, articulares e insomnio entre otros, además de síntomas cognitivos como falta de concentración y mala memoria, pudiendo también incluirse síntomas emocionales como irritabilidad.

Si se tiene sospecha de padecer el síndrome de burnout, se recomienda acudir con un profesional, para manejar los síntomas y evitar que empeoren.

Espero que lo anterior les haya sido de utilidad y si tienen preguntas o comentarios, nos los hagan llegar a través de nuestras redes sociales.

¡Hasta pronto! Nos leeremos nuevamente desde el diván

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GABRIELA FORTIS VELASCO es tanatóloga poblana especialista en atención ante muertes de seres queridos y separaciones.