La afición de Jorge Ramírez Hernández por el futbol dejó de tener presencia en Santa Ana Xalmimilulco, Huejotzingo, desde hace 11 meses, pues a sus 33 años fue “levantado” en la zona; su padre, Eladio, rechazó que fuera una simple desaparición.

Fue el 27 de junio del 2019, cuando Jorge ya no pudo cerrar las cortinas de su negocio de compra-venta de chatarra, ubicado en el número 8, de la calle Camino Real de la Posta.

Y es que una vecina dedicada a la venta de productos de belleza, relató a la familia que alrededor de las 14:00 horas, cuatro sujetos encapuchados descendieron de una camioneta verde militar.

De acuerdo a lo contado por la testigo, pudo distinguir a la distancia que Jorge reaccionó como si de un asalto se tratara, ofreciendo su camioneta y dinero a aquellos hombres que, vestidos de civil, portaban armas de grueso calibre; no obstante, aseguró que lo querían a él, por lo que se lo llevaron y “hasta la fecha” no saben nada de la víctima.

Tras ser avisado por la vecina, Eladio y su familia llegaron a la escena alrededor de las 18:00 horas y que, “con los ojos cerrados”, acudieron a la policía local, misma que los remitió al área de Delitos de Alto Impacto de Puebla, donde a las 21:00 horas “solo nos hicieron un reporte”, donde el levantamiento de Jorge fue clasificado como “desaparición” y no “secuestro”, pues, de acuerdo con los agentes, no podía inscribirse tal delito ya que “aún no nos pedían rescate”.

Sus intentos de búsqueda no se quedaron en la FGE, pues mencionó que indagaron en hospitales y en diversas instalaciones del Servicio Médico Forenses (Semefo); incluso, acudieron al pozo donde, el 22 de julio de dicho año, fue encontrado el cuerpo del delegado de la Secretaría General de Huejotzingo, Luis Fernando N, sin hallar resultado.

Triste y fatigado, Eladio afirmó que el inicio de la carpeta de investigación ha sido la única respuesta concreta por parte de la Fiscalía General del Estado (FGE), pues desde entonces los agentes solo le comentan que la indagación “sigue su curso”, sin agregar hallazgos y sin haber algún avance.

El padre sostuvo que la mañana del 27 de mayo, cuando se cumplieron 11 meses desde el “levantamiento”, despertó lamentando lo sucedido, “pidiéndole a Dios que donde lo tenga me lo cuide”.

Pero gran parte del dolor no se lo ha llevado él, sino también Dulce, esposa de Jorge y sus hijos, dos niñas de 15 y 10 años, así como un varón de 13, ante cuyo dolor, Eladio y familia no tuvieron alternativa que consolarlos, mientras que ellos, los adultos, solo podían recurrir a la fe para tener fortaleza.

Desde la junta auxiliar de San Francisco Ocotlán, perteneciente al municipio de Coronango, recordó que lo mejor de su hijo es su carácter fuerte, “de triunfador”, pues no requirió de estudios mayores a la secundaria para instalar su negocio, ya que desde los 18 años comenzó a trabajar como obrero; también, su afición por el futbol, por la cual Jorge contrataba a jugadores para la liga local, siendo invitado a disputar el balón en Panzacola, Tlaxcala.

Al caso de Jorge se suma el de Juan de Dios Núñez Barojas, cuyo rastro desapareció cerca de Cañada Morelos, el 28 de abril del 2017, situación que desató el constante peregrinar de su madre, quien no descansa por la búsqueda de justicia.

De acuerdo con la Secretaría de Gobernación (Segob) federal, Puebla tenía para 2020 un registro de 2 mil 998 personas desaparecidas, de las cuales, mil 445 eran mujeres, es decir, el 48.19 por ciento, colocando a la entidad como el octavo estado con más casos.