Andrés Manuel López Obrador, presidente de la República, defendió el lunes su propuesta para pagar una pensión a los indígenas mayores de 65 años; y a la par, dijo que quienes se cuestionan la idea deberían visitar las comunidades indígenas pobres y ver cómo viven.

Aseguró que los ancianos indígenas de las regiones más pobres están en peores condiciones de salud que sus contrapartes que viven en zonas urbanas, esto debido a décadas de trabajo físico y nutrición deficiente.

“Es doloroso cómo un adulto mayor de la ciudad, de 65 años, está mejor conservado que un indígena de 65 años porque trabajan, se mal alimentan, tienen que caminar kilómetros y sufren mucho”, dijo. Y concluyó: “¿Cómo no se les va a dar atención especial?”.

Algunos criticaron la idea porque emplea la raza de una persona como criterio para otorgarle una prestación pública.

“Sólo un gobierno profundamente racista repartiría un programa social midiendo la ayuda de acuerdo a la raza de las personas”, tuiteó Julen Rementería, senador del Partido Acción Nacional.

López Obrador dijo que lamenta que otorgar apoyo a los indígenas sea considerado discriminatorio.

“Si darle atención preferente a los indígenas es racista, que me apunten en la lista”, declaró.

López Obrador explicó que su plan consagraría en la Constitución el derecho de los ancianos indígenas a recibir pensiones a partir de los 65 años.

También visualiza el derecho a que los niños pobres con discapacidades reciban estipendios del gobierno y que los estudiantes pobres reciban becas según una reforma constitucional que su gobierno enviará a los legisladores.